Sed bienvenidos...

... los que estáis asqueados de toda la Tontería que nos rodea, los que estáis hasta los cojones/ovarios de aguantar imbéciles e incompetentes, los que tenéis que reventar y no podéis porque vuestra castrante moral judeocristiana os lo prohibe, los que sufríais de pequeños las mofas de seres inferiores, los que esforzándoos no obtenéis recompensa, los que vivís en un mundo que no es para vosotros, los que sabéis parte de la verdad pero os toman por locos, los que necesitáis opinar sin ser juzgados por ignorantes, los que pudiendo cambiar las cosas aún dormimos.

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martes, 1 de mayo de 2012

SOLICITUD DE AUTOESCLAVISMO (3ª REVELACIÓN)

Hermanos, hermanas...
Bienvenidos a la casa del Señor para escuchar hoy la tercera revelación. Ya hablamos el año pasado de los RFID, o chip de identificación para control del individuo. También hablamos de que no sólo nos impondrían algo así, sino que la gente misma pediría ser marcada con ellos. Parece algo lejano, macabro y de futuro distópico, pero en verdad os digo hermanos, que ya se ha cumplido. Lógicamente no con la forma concreta y tangible de un microchip, ya que la realidad es siempre más compleja y más puta.

Desarrollemos. Fíjense en cualquier reunión de 3 ó 4 individuos y comprueben que a veces todos están manipulando su móvil. Muchas veces es imposible que elaboren una conversación porque a fulano le asedian a base de wassaps, o mengano intenta subir la foto del cubata a Facebook para regocijo de sus amigos, o lo que se tercie. Alguno habrá pillado el móvil gratis por los puntos que acumula cual paloma entrenada, pero muchos de ellos pagaron hasta 300 euros por su iPhone flamante. Cada aparato tiene su GPS (con la excusa de hacerte de guía al coger el coche) del que no se separan ni para ir a cagar (esto, literalmente). No ha hecho falta colocarles de entrada un microchip; ellos han pagado por “tener uno” cuanto más caro y suntuoso mejor. Pero eso tan sencillo es sólo una gilipollez.

Miremos lo que hacen con esos aparatos. Miguelito escribe en Twitter “ese yoni wapo k estamos aki planeando el finde nos vamos a barcelona loco”. Su compadre Manuel está subiendo al blog unas fotos de sus niños pequeños con sus nombres y aportando gratis el nombre de la guardería, datos que da a diestro y siniestro desde que nacieron para que todos vean la evolución de sus hijos. Y el Antonio en el Facebook, acaba de sentirse orgulloso de los “a 58 gilipollas les gusta esto” que ha recibido su foto de la juerga padre que se metió para el cuerpo durante su baja médica, etiquetando también a Miguelito (que ese día según versión oficial para su mujer, estaba de guardia en la garita) y al Manuel en el climax de su alcoholismo (ese, el de los hijos en el blog).

Pongamos, yo mismo, ciudadano corriente, pudiendo adoptar la forma de… la mujer de Miguelito, los hijos del Manuel, el jefe del Antonio, un ladrón albanokosovar tentado de entrar en casa de Miguelito, un futuro empresario contratador en plena crisis, o algún cabrón maneja-hilos… investigo nada más que un poquito. A nivel familiar encontraré mentiras, engaños, dobles morales. A nivel laboral encontraré la prueba para despedir al tonto del culo de turno. A nivel delincuente encontraré todos los datos del fulano y su gente expuestos con guinda. A nivel mayor encontraré mil y una formas de manipular, explotar, preparar el camino y exprimir a todos estos mindundis, apretando sus puntos débiles y chantajeando en el aspecto que mejor se preste.

Es decir, yo que no soy nadie, sé donde están ahora, sé dónde no están, durante qué tiempo, cuántos hijos tienen y sus nombres, los de sus mujeres, su red extensa de amigos y familias, sus correos, sus direcciones, los contextos de su hijos, lo que hicieron a cada hora de cada momento en el pasado y lo que harán después, lo que les gusta y lo que odian. Si se desplazan y por qué calle. Si están cagando en este preciso instante y si el mojón es grande. El control e influencia que se puede ejercer sobre cada gilipollas es casi absoluto, y ellos mismos lo demandan. Objetivo: apuntar con la publicidad personalizada al individuo, controlar sus agrupamientos de dinero, predecir sus movimientos, etc.

Por supuesto, hay formas de esquivar en baja medida estas cosas con el buen uso de esta tecnología. Pero es como dar a un talibán (ubicado en el medievo cultural) la energía nuclear y pedirle que la use para hacer el bien. La tecnología va más rápida que la educación y preparación del personal.

Si por las buenas no funcionase el método de “implantación del chip” (que lo está haciendo), siempre quedará la popular y siempre efectiva táctica del miedo. Noticias de chiquilla desaparecida, de violaciones en serie, de atentado sorpresa, de asesinatos que pudieron evitarse… ¿con qué? Con el chip/gps/alarma de turno que se recomienda si hubiésemos sabido dónde estaba la criatura. Y todos los padres, nada más nacer los niños harán dos cosas sin pensar: microchip y bautizo. Y si no hay microchip… móvil antes de saber hablar. Véase los niños chicos en la escuela con móvil, para avisar por si les pasa algo. Nos dijeron que el futuro sería muy ciber, pero no que estaría plagado de mariconas.

Otro daño, no se si colateral o no, es que la mayoría del público actual va careciendo de la mínima competencia en habilidades sociales. Incapaces de expresar sentimientos o críticas de forma asertiva, lo hacen torpemente y recogiendo fracasos y psicopatologías en sus relaciones, de los cuales culparán después a los otros. Examínese la reunión social por antonomasia (el botellón, la salida callejera o pub ensordecedor) en la que no pueden relacionarse si no es con la ayuda del alcohol, Bálsamo de Fierabrás del discapacitado relacional que cree conectar con los demás gracias al elixir. Lógicamente se prefiere interaccionar con tus 900 amigos de Facebook, que ni son amigos ni son nada, o criticar con insultos impunes la acción cualquiera de alguien, desde la comodidad y seguridad de la distancia física que existe. Además de maricona, el Homo Actualis es un “cobarde-pecador” (sabio concepto profetizado).

Mientras tanto, la carnaza para mantener esto es el ataque directo al hedonismo, al narcisismo, a la necesidad humana de recibir aprecio aunque sea de chichinabo. Al competir por tener más comentarios, por tener más “me gusta”, más amigos aunque sean conocidos lejanos de un ex amigo que me cae mal. El photoshopeo de la foto en la boda de la amiga para el perfil que arranque un comentario, el wassapeo para controlar al novio, el yo te fardo a tí de Smartphone nuevo… y todo Cristo bajo control. Si sabes donde dar, ningún objetivo es invulnerable.

Sigamos dando las cadenas al negrero para que nos las ponga, pero luego no nos quejemos de que nos dan por el culo y no nos dejan defendernos. En los viajes que he hecho por el mundo, he estado en muchos lugares de los considerados 2º y 3º mundo y vi a sus gentes y cómo vivían; a veces no tenían qué llevarse a la boca, no tenían nada, pero había algo que, que inquietantemente, no faltaba dentro de cualquier cuchitril destartalado o en las manos de cualquier paria sin oficio ni beneficio de baja casta: un movil.


Podéis ir en paz.


jueves, 14 de abril de 2011

CÓMO NOS LAVAN EL COCO (2º REVELACIÓN)

Hermanos, hermanas...

El otro día hice un pedido al Telepizza. Al comerme la primera porción caí en la cuenta de que no me entusiasman las pizzas de este sitio. Prefiero mil veces las que yo mismo me hago en casa. Empiezo a analizar el suceso. Recuerdo que estuve en el cine. En una escena un tipo recibía un pedido del Telepizza con todo el logotipo estampado en la caja. Mientras pego el segundo bocado me cago en mi estampa por ser tan gilipollas de, sin gustarme el producto, haber caído en esta trampa tan vieja pero aún eficaz de lo subliminal, conociendo como conozco el mecanismo del engaño publicitario y la intención que tiene de exprimirme. Si esto me pasa a mí sin enterarme, que soy menos consumidor que el abuelo de Heidi, qué no conseguirá un anuncio puntero o un videoclip con una niña pija y mimada, o un cani ostentoso.

No te engañes amigo piltrafilla, el bote de gomina que te enseña Cristiano Ronaldo vestido de Armani es la solución a todo. El amigo consumidor tiene tres churumbeles a los que pasa una paga de manutención desde que su mujer (una gorda que consiguió la separación alegando maltrato psicológico en falso) le botó de la casa que aún paga. Intenta rehacer su vida con una niña joven y bajuna que se lía con otro cuando puede. Lleva en paro tres años y se le acabó la ayuda de los 400. No consigue trabajo porque para muchas cosas necesita la ESO, y no la tiene. La barriga cervecera no le deja ver su pajarito cuando mea (en su lugar ve el logotipo de la camiseta del Real Madrid y una mancha de chorizo). Porca miseria. Qué vida más patética… Pero es sólo momentáneo: al ver el tarro que anuncia Ronaldo, sabe que si lo compra y lo usa, todas las cualidades del héroe le serán transmitidas en el acto. Se ve triunfador, ídolo de nenas y señoritas de la vida de alto standing, conductor de coches pepineros, admirado, guapo, con tableta de chocolate. Se mira al espejo y – milagros de la parafísica – se ve parejo en belleza a su compañero en sueños. Es en definitiva, un grandísimo gilipollas.

Los Special K salen en la tele devorados por unas tías que para qué te voy a contar. Línea perfecta, culos prietos encajados en ropa a medida, extremadamente guapas, y no haciendo nada más que comer cereales para conseguir el efecto estético. El spot avisa de que sólo con Special K, una dieta equilibrada y ejercicio podrá conseguirlo cualquier fulana. Pero a la fulana de a pie – con su celulitis de serie y sus estrías de haber intentado la dieta de la alcachofa y la del ramadán crónico – le sale por la otra oreja lo de la alimentación y el ejercicio, y encaja como agua de Mayo lo de comprar la caja, entre autoimágenes de belleza prometida y promesas de polvos conseguidos con los maromos que anhela. Somos realmente patéticos.

La estrategia es darte donde más duela: al complejo, a la inseguridad, al vacío existencial, al defecto que te atormenta porque eres imbécil. Tocarte en lo más sensible para crearte un vacío, una necesidad que en verdad no tienes, para convencerte de que la cubras, de que necesites cubrirla, de que los demás ya la han cubierto y maricón el último. La persona insegura necesita adquirir cosas que sienta que le hagan especial, y he ahí el por qué de que los inseguros estén siempre de shopping (intentando encontrar algo definitivo con lo que demostrar a los demás que no son mediocres, sin conseguirlo). Es increíble la cantidad de gente (pongamos un 99%) que se siente impelida a comer mierda si se lo piden en un anuncio con glamour. La cantidad de insensatos que se crean de balde la necesidad de conducir un coche tal o de fardar de un móvil cual. Acto seguido, fulanito manda al ostracismo el mp3, muerto de ansiedad, para comprarse la PDA de última generación. ¿El Mago de Oz se lo dijo? ¿las voces se lo dijeron? Un simple anuncio se lo dijo. Un anuncio aséptico, con tía buena que cree que poseerá, maromo sofisticado pero alegremente informal en el que cree que se convertirá, y que en el spot triunfaba como animoso emprendedor a la aventura. Sin embargo este fulano es un don nadie, mileurista, futbolero, incapaz de una conversación asertiva , que vive en los pisos del Migue. Le crearon la necesidad de aparentar éxito porque carece de él. Y él cayó.

La cosa es que consumas, que des pasta sin pensar. ¿A quién? A los pecadores que mueven los hilos, a los bancos y corporaciones. A los supervillanos de toda la vida que nadie lincha porque no se les ve. A los que de todas formas no lincharía nadie porque estamos aborregados dentro de la burbuja atractiva y sedante del “tú puedes tener privilegios sin fin, financiando a 12 meses sin intereses”. Cuando realmente bastaría con decir: “¿Necesito? Yo no necesito una puta mierda; yo sólo necesito ser feliz, y eso me lo procuro yo. ¿Cómo? No siendo un esclavo de la necesidad perpetua”. No necesitamos 15 pantalones, necesitamos 2. Ni 20 pares de zapatos, necesitamos 1 ó 2. ¿Creéis que necesitamos un móvil con blutú, conexión a su puñetera madre y pantalla táctil? Eso dicen que necesitamos. Necesitamos un teléfono para hablar con otros que también tengan un teléfono. ¿Necesitamos un Mercedes con tapizado de cuero y llantas de aleación de sus muertos? No. Necesitamos un coche que nos lleve del punto A al punto B. Tanta hostiería…

Pongamos el ejemplo de McDonald´s (empresa con 55 millones de clientes al día comiendo mierda a esportones). Aquí un anuncio de un bebé mamando una hamburguesa. Qué sutil, pero qué de cabronadas nos dice. La mitad de la población nace y muere bajo los arcos de McDonald`s. Son como tus padres, siempre están ahí, fiables 100%. Tanto que le puedes dar de comer una Big Mac a un bebé. De bazofia nada. Puede que hasta tus abuelos tengan recuerdos en un McDonald´s. McDonald`s te quiere, tío. Valores familiares y toda esa movida. Publicidad y dibujitos directos al cerebro de los críos para que opten por el Mc como opción única para celebrar el cumpleaños. Vayamos en redil a comer mierda y pagar por ello. Necesitémoslo.

Un sistema educativo y una educación familiar cada vez más inexistente, y unos medios cada vez más invasivos consiguen que se hagan realidad los sueños de los supervillanos. Tan culpables nosotros como ellos, que entramos por el aro de ahogarnos con hipotecas y seguros criminales mientras no salimos de pobres creándonos vacíos que llenar con chorradas.



Para acabar, analicemos este anuncio de Ikea, en el que los hijos de su madre parece que se ponen de tu lado con eso de “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”, aportando imágenes de pisos de 30 metros, mesas plegables para comer, sitios originales y con encanto para hacer lo que se pueda jugando al escondite (directo al subconsciente), para largarte en definitiva dos mensajes:

El oficial: Te entendemos, tus dificultades, tu felicidad a pesar de, (no, yo sí se lo que es todo eso, y ustedes de Ikea no tenéis ni puñetera idea), tu heroicidad diaria, tu vida… amigo.

El real: Es más rico el que menos necesita… pero lo que te vayas a gastar te lo gastas aquí… pringao.


Podéis ir en paz.

lunes, 21 de junio de 2010

LOS QUE MANEJAN LOS HILOS (1ª REVELACIÓN)




Todo aquel con dos dedos de frente sabe que el capitalismo es la esclavitud moderna y el engaño mayor de los últimos siglos. Muchas veces nos hemos preguntado quien maneja los hilos. No es el presidente de los Estados Unidos, no es la Unión Europea. Estos sólo son títeres. ¿Dónde está el titiritero? Están escondidos. Casi invisibles, más allá de la burbuja individual en que nos metieron a cada uno de nosotros. Esa burbuja en la que te hacen trabajar, producir y consumir sin límite, para el beneficio sólo de ellos. La burbuja bonita llena de marcas, lujos, derechos y diversiones pagadas.



Hace mucho tiempo ya desde que Morgan el banquero, Rockefeller el empresario y Warburg el hijoputa se unieron para hacer el mal, cual supervillanos de cómic, perpetrando su plan desde la llamada Isla de Jeckyll (USA), con la ayuda del ministro Aldrich. Aunque todo parece de guión de James Bond, no es ningún secreto y se puede contrastar perfectamente. Allí inventaron la primera gran máquina mortífera, la Reserva Federal, o lo que es lo mismo, el organismo encargado de cambiar al gusto las reglas del dinero. ¿Cómo consiguieron hacer que se aprobara esta máquina y su ley para privatizar las normas del capital? Usando las influencias y la 1ª Guerra Mundial. Luego usarían otras cosas igual de malévolas, como el Banco Central y el Fondo Monetario Internacional, que a parte de para dirigir maléficos planes también servían para endeudar a los países a base de conceder créditos que luego no podrían pagar, así como subir hasta el infinito los tipos de interés, es decir, cobrarte 3 veces lo que te prestaron. (Aquí expongo la cara de dos de estos hijos de la grandísima, para que sepamos a quién debemos las cadenas: JP Morgan y JD Rockefeller).
Esta pandilla de malnacidos, darwinistas neoliberales, lo que querían es ser libres para comerciar sin reglas a las que atenerse y lo consiguieron. Apurando, opino que es algo que se remonta más allá de la Revolución Francesa (donde obtuvieron conciencia de poder); retrocederíamos a la Reforma y la aparición de la burguesía en la Edad Media. La razón es evidente, crecer sin límites comiéndose a los más débiles. Evidentemente esto llevaría al oligopolio de las grandes corporaciones (grupos internacionales de grandes empresas regidas por unas pocas familias) con más poder real que un Estado, en muchos casos con mayor Producto Interior Bruto. Lógicamente los dos sociópatas de la foto están gracias a Dios, fiambres; pero su semilla sigue viva y regenta el cotarro, y los podemos ver, no creáis que se esconden. En los dos últimos años han estado recibiendo inyecciones de dinero para mantener estos lobbys: dinero de las personas que se matan a trabajar de las que luego dejan morirse en una esquina cuando no les llega para pagar su casa. Se las embargan bancos y aseguradoras como AIG, que recibieron estas inyecciones. Es curioso como los salvamos mientras nos sangran y nos echan de nuestras casas. No debe extrañar, puesto que mientras estos exprimen a todo cristo, mis vecinos de abajo difícilmente atinan día tras día a articular la palabra: “PENALTY!!!”. (En la foto los herederos de estos personajes: James Dimon de JP Morgan, Loyd Blankfein de Goldman Sachs y David Rockefeller, como no, por lo menos para ponerles cara a algunos de los que están vivos).









Estas inyecciones de pasta las aportan los gobiernos con tu dinero, para mantener a los mercados (al capital) tranquilo, sin sobresaltos, para que produzcan y ganen. Lo que pase contigo les importa un carajo, porque lo importante es que trabajes, consumas, no pienses, te distraigas con el fútbol y el cuore, no leas, y sobre todo no entiendas ni pajolera de sus términos burocráticos, no vaya a ser que des con la tecla y dejen de exprimirte como una pila. Mientras, 2 de cada 3 productos fabricados vienen del fuero del mismo tío ultrapoderoso. Esos que usaron muchas veces a algunos presidentes como Nixon o la dinastía de los subnormales Bush, y finiquitaron a otros como Kennedy. No deja de ser evidente cómo muchas veces han dejado clara la influencia para ganar parné provocando guerras y eventos varios para luego beneficiarse ya sea reconstruyendo, ya sea recogiendo recursos. Véase simplemente las llevadas a cabo desde Estados Unidos durante el último siglo (no hablamos de Israel o Europa): desde el auto-hundimiento del Maine que provocó la guerra España-USA para ganar la posición estratégica del Caribe e instalar gobiernos títeres, al más reciente 11 de Septiembre y las armas de destrucción masiva inventadas para las guerras preventivas con el Medio Oriente, donde el trofeo son la posición estratégica, el petróleo, y la reconstrucción urbanística (máxima beneficiaria: Halliburton, corporación de Cheney, 2º de Bush).



Uy, se me olvidó el Crack del 29. No es una guerra pero también hubo beneficiarios ¿quién?... los mismos. Yo de ser ellos, es decir, un cabrón con pintas, haría lo mismo, claro. Subir los intereses hasta que la gente llegue al límite de casi no poder, e hincharles con aseguradoras a tope, ahí… que se jodan, que no levanten cabeza. Endeudados hasta el flequillo. Que esa es otra, la deuda. Tiene cojones que el banco te compre la casa al taco con dinero que no existe en realidad (es sólo una cifra en el papel, un número con muchos ceros digitalizados en el ordenata) pero tú se lo tengas que pagar 3 veces en dinero de verdad y durante 40 años. Los usureros y prestamistas de nuestro tiempo, antes criminales, ahora compadres de los estados. Lo dicho, una obra maestra de ingeniería para construir una coyuntura esclavista. Objetivo: centralizar el poder a escala mundial en las pocas y descomunales corporaciones teniéndolo fácil sobre una o dos confederaciones de países como la UE, y con unas pocas monedas oficiales, a poder ser una.
Y nosotros sin rebelarnos porque ya somos como esos muertos vivientes / consumidores de George Romero.

Siempre que hablo de esta mierda conspiranoica, uno de estos zombis se acerca para recordarme que estoy loco y soy un amargado y un agorero. Las víctimas del capitalismo son paradójicamente sus mayores defensores. Pero la verdad es que todo lo que he ido diciendo lo he visto cumplirse, y no porque sea un máquina en materia de economía (de la que se sólo un poquito), sino porque aplico la historia, esa historia que en movimientos cíclicos la gente olvida debido a su inoperativa memoria a corto plazo, porque el pasado no sirve para nada, y el futuro no existe, sólo el presente es real. Pues ese futuro que no existe nos sodomizará gratis.
Me remito a Eric Fromm, Ortega y Gasset, Marcuse, el actual Santiago Niño (que aunque se parezca más a Tristanbreiker que a un hombre respetable, es el único que hasta ahora ha acertado hasta en el color de los calzoncillos que llevo hoy), mi grandísimo y admirado antropólogo Marvin Harris, todos grandes científicos y hombres de fiar que lo han profetizado siempre con margen de error casi nulo. Hombres no como los que mandan ahora, amanerados politiquillos venidos de la mediocre élite de la alta burguesía internacional. Tipos con honor, que te explican tranquilamente que todo esto no es más que una coyuntura de dominación más, que en breve colapsará una vez más y no por última, salpicando de mierda sobre todo a nosotros. La gastroenteritis, la vomitona purgativa del sistema.


Hoy no hay consejo. No cabe. Esto es sólo una revelación. Y no es nada nuevo. Lo nuevo va ser el “por culo” de la próxima década, esta crisis sistémica en la que (no nos engañemos) aún no hemos entrado: el paro más allá del 30%, los desahucios, el no llegarte para comer (lo nunca visto hasta ahora), la desaparición de la clase media, la caída de toda empresa mediana de cualquier padre de familia, el triunfo de estos Hijos de la Gran Puta, que manejan los hilos.


Hermanos… minuto de silencio por los que lo pagarán: nosotros las víctimas. UN MOJÓN!!!


Esto hay que cambiarlo simplemente porque sólo tenemos una vida; no hay otra. Como decía el fitipaldi este en una canción: “porque la vida se nos va, como el humo de ese tren, como un beso en un portal antes de que cuente diez”.




HERMANOS… REVOLUCIÓN.


Podéis ir en paz.