Sed bienvenidos...

... los que estáis asqueados de toda la Tontería que nos rodea, los que estáis hasta los cojones/ovarios de aguantar imbéciles e incompetentes, los que tenéis que reventar y no podéis porque vuestra castrante moral judeocristiana os lo prohibe, los que sufríais de pequeños las mofas de seres inferiores, los que esforzándoos no obtenéis recompensa, los que vivís en un mundo que no es para vosotros, los que sabéis parte de la verdad pero os toman por locos, los que necesitáis opinar sin ser juzgados por ignorantes, los que pudiendo cambiar las cosas aún dormimos.

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lunes, 14 de mayo de 2012

EL TABÚ DEL CANGREJO

Hermanos, hermanas...
El que quiera seguir creyendo en la benigna idea de que la mayor de nuestras represiones es aún el sexo, es libre de seguir engañándose en el tópico victoriano y vivir en una feliz inopia. La realidad es mucho más cabrona, y por eso la reprimimos. Va más allá de la tendencia de los necios de hacer chistes y coñas ante la típica conversación sexual en torno a unas tapas (prueba de que aún no vemos el sexo como algo normal y natural), como el que dice la palabra “vagina” en una clase de la ESO seguida de risitas de niñatillos. Cuando la mente usa el mecanismo de represión lo usa de verdad, con cosas duras, con realidades que no podemos ver por no soportarlas y tener que vivir con ellas. Es un mecanismo más de autoengaño de los que tanto usamos.


El mayor tabú de nuestro tiempo sea quizás, el cangrejo. La gente es capaz de hablar de él con normalidad, incluso le echa cojones persistiendo en conductas que lo atraen, pero no se le mira a la cara. En esta sociedad nuestra, ahora casi todos los súbditos morimos o moriremos por el cangrejo (el que no, de infarto por las mismas causas). Sabes que con mucha probabilidad morirás de esto (y no necesariamente porque te llegue por vejez). Es muy curioso, psicológicamente hablando, cómo vemos caer uno a uno a los que están alrededor, creyendo que es una putada que no va conmigo y que “a mí eso no me va a pasar”. Ya supone una suerte espicharla de forma natural o de digna vejez.

Hace un tiempo, conduciendo por la carretera a Palos de la Frontera lo vi con mis propios ojos. La nube densa y gris dibujaba un arco que iba desde la gran ciudad industrial hasta los campos de cultivo. Los campos de los que salen las fresas y lechugas que comemos por estos parajes. Ensaladas y postres debidamente condimentados con tóxicos directos a cada célula. Lo vi claro, pero sentí en mis carnes el tabú: esto es lo que hay, pero cuando llegue al Mercadona me compraré unas papás cancerígenas de momento… ya comeré sano mañana, que el cáncer, si viene ya lo hará cuando haya vivido lo mío. Así piensa la gente dentro de un tabú. No mires a la muerte de cara… ya si eso, te mirará ella a ti, o no. Mientras, seguimos consumiendo todos los artículos a nuestra disposición, que por ser producidos en masa para cantidades ingentes de personas, llevan sus pertinentes condumios para que duren, para que sepan, para que huelan, para que luzcan y para que te lleve el diablo. Intenta alimentarte de productos ecológicos libres de cangrejo y verás que te sale por un ojo.

Efectivamente, sobrevivir entonces cuesta más dinero. Estar sano te lo ponen más difícil. Pronto respirar estará sujeto a impuestos. Alguno acelera su camino a la muerte agónica echando caladas a palitos de cáncer esperando tener un fin horrible e infernal, alegando la suprema estupidez de que de algo hay que morir. Ignorantes, insensatos. Otra chorrada de este sistema es el estar obligado a no sentirse responsable ni culpable de nada, ni siquiera de la propia aniquilación personal, además de creerse inmune.

De lo que se come se cría. Y nosotros comemos, bebemos y fumamos cangrejo a tutiplén. El sistema nos obliga, nosotros nos autoobligamos. Y nos pasamos todo por el forro alegremente como en aquella película de Michael York, La fuga de Logan, en la que todo tonto tenía X años de vida que gastaban en gilipolleces vacías y riéndose de chorradas, hasta que el pilotito se apagaba y decían: “¡Ahí va, la hostia; no me lo esperaba!”


 
Aquí les dejo unos mapas en los que podrán ver qué cangrejo les pisa los talones, para que vean de qué y cómo se tienen que proteger (si del sol, del marisco, de la polución, o de lo que toque esa semana). Y no olviden, hermanos, que lo que sale en la tele también le puede pasar a uno. No se dejen matar. Vivan lo que esté de Dios, y luego… que les quiten lo bailao.




Podéis ir en paz.

jueves, 3 de noviembre de 2011

FANÁTICOS PROTEGIDOS

Hermanos, hermanas...


Un artistillo de medio pelo expone en New York la figura de un Cristo zombie. Al lado, un retrato de la madre que lo parió (la virgen) embadurnada en mierda. Como este artista, muchos se ceban en la religión cristiana para provocar. Pero ¿por qué no un Mahoma enseñando la picha? Muy sencillo: porque no hay cojones. Somos muy valientes para meternos con unos, pero unos cagados para hablar verdades sobre otros.



Después de siglos de guerra, puñaladas traperas, y matarnos entre gente de la misma cultura europea (hecha nos guste o no de pinceladas grecolatinas y judeocristianas), llegamos con un esfuerzo brutal y sobre los cuerpos de muchos muertos, a comprender de una vez valores como que la política y la religión deben ir separadas, que las mujeres son iguales que los hombres, que la violencia es caca, y que cada uno tiene derecho a pensar lo que le salga de la punta de la p***a.



Pero ahora entran en bandada unos cuantos millones de islamistas (que no musulmanes de bien) de Asia y África, huyendo de países en los que su puto sistema politico-religioso ya ha fracasado, y lejos de enmendar sus errores persisten en los mismos exigiendo que los europeos los adopten. Y Europa, en su infinito panolismo, saca ley tras ley para que ni Cristo pueda hacer la menor crítica sobre las costumbres animales que traen. Entiéndase que no hablo a los musulmanes con dos dedos de frente (que de todo hay en la viña del Señor) sino a vosotros los fundamentalistas; pero entre incultos, psicópatas, acomplejados y resentidos, me sale la cuenta que la mayoría lo sois. (En la foto, una prueba más de lo gilipuertas y vendidos que somos los europeos: Carrefour avisa que no vende productos deneses - por aquello de las caricaturas de Mahoma -, sólo les falta lamerle el culo a los fundamentalistas que amenazaron de muerte al dibujante).



Cuando salieron a la luz las caricaturas en Dinamarca, se echaron a la calle un montón de apretados de Alláh rebuznando consignas del tipo: "Europa se arrastrará cuando rujan los muyahidines", "Con vuestras reglas entramos y con las nuestras os gobernaremos" y chorradas de ese tipo en las que no negaban la mayor, además de seguir con la ristra de atentados de turno cada vez que les toca la moral alguna cosa. Todo el que ha hecho la menor crítica a esta religión ha ido a la cárcel o está perseguido. Exigen que se respete el velo en los colegios pero se retiren los símbolos de otras confesiones, que se quite el cerdo de los menús por ofensivo, por toda la cara, que se les deje acordar matrimonios entre sus niños, y los gobiernos ejecutan como marionetas demagogas. Todos esos cojones para manifestarse aquí ¿por qué no los echaron en sus países en su momento? A claro, porque allí lapidan y ahorcan a la gente por opinar. Y ahora quieren lapidar ellos aquí. Se podían meter sus costumbres por el ojete, y empezar a valorar los derechos que se tienen aquí. Pero claro, aquí los derechos también los tienen las mujeres, y eso de perder el mando... nanái. Las mujeres mejor adoctrinadas, que ellas mismas defiendan su esclavitud.



Sus pretensiones de gobernar Europa ya son una realidad. Está prohibido criticar al Islam, muy pocos se atreven. ¿Es que ya no somos libres de hablar ni en nuestra casa? Incluso los que han leído el Corán y han visto sobre sus suras que se aconseja la violencia sobre grupos o individuos, se cayan y emiten un discurso cobarde de chupapollas. Los musulmanes (y esto es aplicable a cualquier creyente) deberían estudiar su religión más allá de los versos dogmáticos del Corán, usando la historia, la antropología... y se darían cuenta de las tonterías en las que basan creencias por las que matan (igual que en nuestra edad media).



Mahoma era nieto de un comerciante de pasta, que se inventó toda la patraña de que Dios le había dicho esto y lo otro (casualmente todo le convenía a él) para instaurar un sistema comercial muy parecido al capitalismo en la península Arábiga y con el que aunar a todas la tribus hasta entonces nómadas. Se le fue la olla en pleno negocio y optó por la invasión territorial como hace cualquier reyezuelo que quiera comerciar más a lo grande, colocando a sus familiares en la picota por herencia. Con esos aires de grandeza justificó la yihad y todo lo que le vino al vuelo. Y digo esto de este tipo porque soy libre aún de decir lo que pienso y lo que me da la gana, discrepando si es preciso con cualquiera sin tener la necesidad de acuchillarme con él.



De no poner el punto del laicismo sobre la "i", y clavar picas al suelo, Europa con lo malo y con lo bueno se irá al carajo. Ahí, los musulmanes de verdad, junto con los cristianos y los agnósticos y ateos, tienen mucho que hacer sino quieren acabar dictados por un chiflado que se crea descendiente del profeta. Como decía Ortega en su "España Invertebrada", las culturas más bárbaras siempre acaban doblegando a las más refinadas, que se hacen en exceso tolerantes y cándidas. Cuando el Imperio Romano fue un lobo cabrón se hizo con el tinglado; cuando se civilizó se convirtió en oveja, presta para otros lobos.



De aquí a nada a nuestros nietos los veremos hacer el Ramadán por cojones, ordenado por Mohamed al-Hassim el Grande, el Magnánimo, o como carajo se de en llamar el dictador hijo de puta de marras que gobierne Europa en ese futuro oscuro de mujeres tapadas, sharía en los tribunales, y guerras con otro país porque Dios los considera infieles. Pero escucha Mohamed... ahí es cuando ya te van a sacar la recortada y los únicos que pongan bombas no serán los tuyos. El hijo de algún pusilánime europeo de los que te hacía tantas concesiones antes, te meterá una buena mojá y te enviará a ese paraíso tuyo (hecho a la medida) en el que un montón de mujeres esclavas se matarán por servirte "cositas buenas", como a tí te gusta.



PD: Sobre las mujeres... "Los hombres están por encima de las mujeres porque Dios ha favorecido a unos sobre otros... Las mujeres piadosas son sumisas a las disposiciones de Dios... A aquellas de quienes temáis su desobediencia, amonestadlas, mantenedlas separadas en sus haabitaciones, golpeadlas" (Azora IV, Sura 38).




Sobre los no musulmanes: "Cuando encontréis a quienes no creen, golpead sus cuellos hasta que los dejéis inermes, ¡combatidlos o islamícense!; luego concluid los pactos... Las obras de quienes sean matados en la senda de Dios no se perderá,. Él los conducirá al Paraíso que les ha descrito". (Azora XLVII, Suras 4,5).



Podéis ir en paz.

viernes, 24 de junio de 2011

LOS TABÚES DE NUESTRO TIEMPO

Hermanos, hermanas...

Los necios opinan que no existen ya los tabúes en nuestra gloriosa y civilizada sociedad. Claramente, es mentira. Si cabe, son más numerosos y castrantes que los conocidos ya a lo largo de la historia. Normalmente, observamos las normas implícitas que otras civilizaciones tuvieron y nos sentimos estúpidamente superiores. Hagamos hoy un pequeño repaso del tabú en nuestro tiempo y seamos conscientes durante un momento de todas las cosas que nos prohibimos, de lo interiorizado que tenemos el acto de cerrar el pestillo de la caja de caudales de nuestra conciencia y tirar la llave al váter. Todo como buenos súbditos y vasallos. Como quieren que cumplamos. En el futuro próximo dedicaremos algunos sermones a desarrollarlos.

Aquí, los siete tabúes capitales:

Tabú nº1: LA MUERTE.
Ha sido un tabú toda la vida de Dios, pero antes había más cojones para afrontarla. La muerte es un tema prohibido. El no pensar en ella prioriza un rabioso presente en el que prima un carpe diem orientado a la compra masiva de cachivaches estéticos y vacíos que nos llenan precisamente eso, el vacío y el miedo que le tenemos. La vejez no está de moda, y si presentamos a un viejo en la tele lo adornamos con pintura de labios y mechas, o hacemos un casting exahustivo que nos proporcione un anciano definido, alto y musculado para anunciar un pegamento de dentaduras, que nos convenza de que somos inmunes a la Parca. No hay más que ver cómo te miran cuando ahorras o preparas algo para el futuro; se cachondean de uno y le llaman viejo amargado. No caen en la cuenta de que uno, además de disfrutar el presente, se procura un futuro, es decir, un presente contínuo.

Tabú nº2: CRITICAR A UNA MINORÍA.
La demagogia es un gran mal. Prohibe señalar los defectos de los europeos del este, aunque te roben, de los moros aunque vendan costo, de los gitanos aunque sean violentos… Es un bozal perfecto para qué tú mismo te lo pongas por vergüenza. Puedes criticar a los hombres que agreden y matan a las mujeres pero no a los maridos que son inducidos al suicidio o al ostracismo por la tortura psicológica de sus mujeres. Puedes decir que un niño es un hijo de puta maleducado pero nunca que lo es un Síndrome de Down, por muy consentido que esté. La gente se acaba olvidando de que los mismos defectos de la mayoría (por cierto ¿quién es la mayoría?) también los comparte la minoría. A carajotes no nos gana nadie: somos los amos.

Tabú nº3: LA PAREJA.
Nunca se te ocurra decir que te agradaría follarte a otras personas que no son tu pareja. La mayoría de la gente, llegando a este punto sufre un cortocircuito y prefieren emitir un discurso hipócrita que admitir la verdad de cara. Todas las parejas fingen estar de puta madre, no tener problemas, estar enamorados a tope a tiempo completo. Es mentira. El enamoramiento, la pasión, el perder el culo, no es el amor. Es más, el amor y el sexo no tienen mucho que ver. No estamos con nuestras parejas por un amor sexual, ni un amor romántico. Estamos porque tenemos miedo a la soledad. Los que entienden esto y fundan un proyecto común libre de ataduras, pasando de la fidelidad sexual y del instinto de posesión, y admiten sus problemas como personas que son, llegan al verdadero afecto y pueden durar siempre. Esto no lo entienden la mayoría de las personas, y menos los que llevan con su pareja menos de 5 ó 6 años (es más,me crucificarán por decir la verdad), pero en su fuero interno, si se liberan del tabú, lo entenderán. De esto, hablaremos largo y muy tendido.

Tabú nº4: AMOR PATERNO.
Recuerdo una escena de la película de Bergman “Secretos de un matrimonio”, en la que una abogada que gestiona separaciones le pregunta a una mujer mayor si no considera a los hijos a la hora de evitar la separación. La mujer le contesta: “Yo nunca he querido a mis hijos. Me esforcé en darles una buena vida y fuí una buena madre. Mi marido quería que los tuviésemos. Le dije que cuando los educara y los sacara adelante, me separaría. Necesito vivir la única vida que tengo; hasta ahora la he dado a otros”. Estas frases dichas con toda naturalidad me impactaron en la mente como una bomba de hidrógeno. Reventaron el tabú. Vi lo que no estaba preparado para ver (y que por gajes de mi oficio he tenido que tratar mucho): que muchos padres, precisamente los que más se vanaglorian de ser mártires y proteger a los niños, en un afán compensatorio y culpable, tienen el problema en que no los quieren. Nunca los han querido, los engendraron por inercia, y así se explican muchas cosas de cómo nos va. Qué fortuna para un niño cualquiera, entonces, nacer en un sitio donde se le quiera.

Tabú nº5: LA ESCLAVITUD AUTOMANTENIDA.
Ya hablamos ampliamente de esto el año pasado. Los esclavos pululan por las calles creyéndose libres. Su libertad es comprada a cambio de unas bragas de Woman Secret y una camiseta de Oysho. Cualquiera de estos zombis se ríe en tu cara si les explicas de qué va el cotarro. Y esa risa es el antivirus más poderoso del consumo. Ellos mismos defienden al patrón. Si alguno llega a la frontera de ese entendimiento, reculará y dejará de cavilar como lo hace ante el vértigo que da pensar en la muerte o en el infinito. Demasiada lucidez exigida a una sociedad que ha estudiado en la ESO.

Tabú nº6: IR EN CONTRAMANO.
Jack Nicholson comentaba a Denis Hopper en Easy Rider sobre cómo veía la masa a los que eran algo diferentes. Literalmente se cagaban del miedo y los eliminaban. ¿Por qué ese miedo? Porque representan alternativas, cambios… incomodidad de tener que esforzarse en mejorar las cosas. Esto es tan radical, que se manifiesta incluso en chorradas: muchos habréis vivido la experiencia de llevar puesto un gorro o una chaqueta ligeramente diferente (no histriónica, ni mucho menos) y sufrir los chascarrillos y comentarios jocosos sin puta gracia del respetable. Todos eso chistes son miedo. Son un seguro que protege al tabú. O prueben ustedes ir en contra de una simple convención social, que ya sabemos como se acaba (ejemplo: hay que ir a una fiesta de la plantilla y cuesta 60 euros: decides que tú no tienes ese dinero o que no te sale de las gónadas ir… apestado y exiliado de por vida, o por lo menos unos años).

Tabú nº7: LA INTOLERANCIA.
La moda progre dice que todo es respetable. No es así. Todas las opiniones no son respetables. Votar a un presidente porque es más guapo que el otro no es respetable. Subirse en una carroza y airear la cebolleta vestido de puta pidiendo dignidad es contradictorio, y desde luego no es respetable. Salir a la calle y llenarla de botellas alegando que la juventud sólo se vive una vez, no es respetable. Quejarse sin aportar soluciones no es respetable. Decir una verdad no la hace respetable sólo porque la haya dicho un ser humano (no es una cualidad inherente a la persona). El respeto hay que ganárselo, y se optiene siendo eficaz, coherente y maduro. El respeto no es gratis. Lo siento, pero el respeto no lo merecen todos.

A algunos les resultará curioso no ver ninguna prohibición referente al sexo: simplemente dejó de ser un tabú hace tiempo. Las tonterías referentes al mismo en la actualidad son debidas a la tontería general que tiene la gente de no acabar de ver el sexo como algo natural y normal.

Estos son los 7 tabúes capitales. También existirán otros, según las perspectivas, que los hermanos pueden aportar en sus comentarios, que serán bien recibidos. Como se ve, los tabúes de ahora funcionan como los de antes: se trata de poner normas y hacerlas interiorizar para que los guiones a seguir por todos estén bien delimitados. Nada nuevo bajo el cielo. Todo diseñado para controlarnos: qué jartura, amigos… qué jartura.

Podéis ir en paz.