Sed bienvenidos...

... los que estáis asqueados de toda la Tontería que nos rodea, los que estáis hasta los cojones/ovarios de aguantar imbéciles e incompetentes, los que tenéis que reventar y no podéis porque vuestra castrante moral judeocristiana os lo prohibe, los que sufríais de pequeños las mofas de seres inferiores, los que esforzándoos no obtenéis recompensa, los que vivís en un mundo que no es para vosotros, los que sabéis parte de la verdad pero os toman por locos, los que necesitáis opinar sin ser juzgados por ignorantes, los que pudiendo cambiar las cosas aún dormimos.

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viernes, 9 de diciembre de 2011

SEXTEEN

Hermanos, hermanas...

¡Adolescentes pavos, arrepentíos de vuestros pecados! Arderéis justamente en el Infierno por vuestras faltas. Anótese para la posteridad y la historia universal el fenómeno tan difundido actualmente de las muchachas grabándose en la webcam como su madre las trajo, o esos efébos de musculado y transitorio palmito que se fotografían en el espejo del baño a lo Cristiano para mandarse a sus pretendientas.

Hace poco, un padre muy enfadado denunciaba a los amigos (o más própiamente "follamigos") de su hija de 14 años, la inocente y virginal, la cual había sido grabada durante una noche etílica mientras le trabajaba el pilón a uno de la pandilla, para regocijo de los allí presentes, de ella misma, y de las tropecientasmil visitas que tuvo el video. Que lo de la denuncia está bien... ¿pero tu niña que hace bebiendo como un ciquitraque y dejándose grabar en pleno climax y dándolo todo a cámara? Por mucha denuncia que pongas tú eres uno de los culpables (por mindundi) y tu hija otra. Aquí sólo hay culpables. No se salva ni Dios.

La susodicha ya había colgado varios videos desvistiéndose a ritmo de reggeton y moviendo el culo como una perra, evidenciando su galopante ninfomanía y algún que otro trastorno de personalidad, remitiéndolos al novio. Mala gestión de las calenturas adolescentes, malutilizando los recursos de las nuevas tecnologías, supongo. También algunas fotillos de baño con cara en tres cuartos, morritos asiliconados, maquillaje barbie y objetivo en picado para pillar escote (muy original). La chica pensaría que las fotos que se echan por la red, una vez vistos se autodestruyen o algo así; o creería que seguro que los actos que ella perpetra y ejecuta en el mundo, al igual que en su casa, no tienen consecuencias. Pues no, bonita: la vida ahí fuera es real, y los efectos tienen causas. Bienvenida.



Al novio, al cual llamarán por su apodo hasta en su casa, si le seguimos la pista, encontraremos entre los archivos fotográficos del portatil tuneado que le trajeron los Reyes Magos, fotos que se hace marcando las abdominales con esfuerzo indudable hasta casi hacerse de vientre (porque el gimnasio hay que amortizarlo y las hembras tienen que acudir al reclamo). Pero el verdadero pecado no es la foto de su desnudo musculado en slip marcapaquete con rosario fosforito al cuello... el pecado es el fondo de la foto: desnudo con cabeza cortada o cara de psicópata sobre pared de gotelé, cuadro de marina rococó al fondo, mueble-bar de la abuela con platos de porcelana de la Cartuja y cubertería de Nochebuena, almanaque de la Once, florero inclasificable y flamenca sobre la tele.
















Y pienso que vuestro pecado es perseguir un glamour para el que estáis incapacitados de por vida. Porque compadre, si quieres aparecer en plan Hugh Jackman para las parientas y consigues que alguna chavala se alivie con la foto pues mira, ahí esta tu aportación a la humanidad (que poco más podrás hacer), pero por Dios... asesorate antes y escoje un fondo menos hortera. Cretino.




Podéis ir en paz.

miércoles, 5 de octubre de 2011

PUNTO DE INFLEXIÓN

Hermanos, hermanas...


Esto es... una niña que tira la lata de cocacola al suelo cuando acaba con el brebaje. El padre, que mete con prisa al hermano chico en la parte trasera del coche, abrochándolo a la silla de bebés, justo delante de la pantalla para DVD que tienen los niños delante, para que no den por culo durante el viaje, se percata de la conducta guarra de la hija y tiene la buena intención de intervenir. Esta intención debemos agradecérsela, porque muchos en su lugar pasan del tema. El padre, sin hacer contacto ocular, se va para la niña diciendo: ¡Ya te he dicho que si tiras las latas al suelo, te corto las manos!


Pero atentos, vemos que nuestro héroe no es a la niña a quien se dirige, sino a la lata. Mientras el progenitor dobla el espinazo para coger el residuo apoyando una mano en la rodilla (se ve que al hombre le cuesta lo suyo), la niña riéndose y saltando entra en el coche segura de no haber oído (por lo que será diagnosticada por su madre con un Déficit Atencional) o quizás sudándole la polla el que sus manos vayan a ser cercenadas. El padre acaba de tirar la lata a la papelera cuando la hija ya está dentro derramando bocabits. La familia se reúne por completo en el coche, y sin bonus extra de riña, ni cumplir su condena gore para nada, parten a su destino. Como si aquí no hubiese pasado nada.


Veamos el acontecimiento desde la perspectiva del sentido común. La vástaga en el episodio educativo que hemos presenciado no ha aprendido una mierda. O mejor dicho, ha aprendido lo siguiente:




* Que las amenazas, por cabronas que sean, no se cumplen nunca.

* Que sus malos actos no tienen consecuencias, la causa-efecto con ella, no va.

* Que sus malos actos los paga su padre, imbécil redomado.

* Que el concepto padre es igual a "machaca", criado, y en el futuro... expendedor de dinero.

* Que la ecología debe ser algo relacionado con la ciencia que estudia los economatos.

* Que si todos vertemos mierda a la calle, esta desaparecerá sola, o en su defecto, los duendes la limpiarán.

* Que ella es un ser privilegiado, sin responsabilidades.

* Que los padres no tienen autoridad porque no cumplen.


Como se observa, resulta un acontecimiento de suma importancia. En actos como este, es en el que los padres pueden decidir corregir la conducta y crear seres capaces, autosuficientes y felices, o ir a lo fácil y crear entes afuncionales, caprichosos, tiranos, y chuloputas.


Solución al pasatiempo: el padre omite la promesa del mandoble a la altura de las muñecas, diciendo en su lugar: "Hija (o como se llame el monstruito), ven aquí. ¿Ves la lata que has tirado? La recoges y la tiras... ¿dónde?". La niña si aún no está muy malcriada y es inteligente dirá "Ahí (en la papelera)". La obliga a corregir el tema que nos ocupa. Si hay que parar un minuto se para. El padre confisca la bolsa de patatas. La niña se mete en el coche. De camino al destino le lanza preguntas abiertas que ella se responderá: ¿Por qué tiraste la lata? ¿Qué pasaría si todos llenáramos la calle de latas? Cuando se termina de comer un paquete ¿dónde hay que echar las cosas? Muy bien. Deja que la niña se conteste ella sola y asiente ante los aciertos. Padre e hija hablan. No esperan a la adolescencia, cuando a base de no hablar o hacerlo a gritos y con amenazas que no van a ningún sitio, ya es demasiado tarde.



Podéis ir en paz.

lunes, 20 de junio de 2011

TRES EJEMPLOS DE ESTUPIDEZ PERINATAL

Hermanos, hermanas...

La imbecilidad de los padres de esta generación llega a límites insospechados por la ficción. Siguiendo con la tesis por primera vez presentada en La Generación Actual de Padres Gilipollas” y las secuelas (Apocalipsis Generacional), hoy presentamos 3 casos que vienen a ilustrarnos a cerca de la teoría de que la mayoría de los individuos actuales, ya antes de ser padres irresponsables, eran simios mentalmente grotescos y peligrosamente inquietantes. De estos tres ejemplos aprenderemos…

• De cómo el individuo o individua hace primar la estética sobre todas las cosas, y por ella, moriría y/o mataría.
• De cómo el ser humano sigue dominado por el pensamiento mágico.
• De cómo el ciudadano medio adopta a poder ser, una postura progre y gilipollas, que le resulta cómoda y autocomplaciente, derivándose de ello un daño inmediato para “susniñosdesusentrañas”.

Como primer ejemplo, hablemos de la Mamirexia. Este palabro no me lo he inventado yo, hermanos. Existe, y alude al trastorno mental que algunas embarazadas y tontas del culo sufren en sus carnes, consistente en querer (y ejecutar de hecho) estar en exceso delgadas, respondiendo a los cánones que Dios y los maricones de pasarela mandan. La futura madre (lo de futura ya veremos, por la tontería que tiene encima) ha visto en las asépticas y estéticas series y películas de la tele, así como en las revistas retocadas por Photoshop; casos de tipas en edad de merecer, con sus piernas bien contorneadas, pechos turgentes, cara delgada y mona, que ocultan dentro del vestido del carácter de su personaje un almohadón bien mullido. También han visto a famosas que paren y tienen tiempo y dinero para entrenadores personales y se dedican sólo a lo que toca ahora. El caso es que veíamos hace poco la noticia en la que una embarazada dejaba de comer para ser una madre sexy, vamos follable. Se hinchaba a abdominales (con el bombo puesto), se metía una hora de bici y otra de footing. Cuando le hicieron la cesárea tuvieron problemas para rajar porque la pared abdominal era una puta piedra. La subnormal quería estar embarazada pero teniendo el vientre plano, flípenlo. Pensó que las leyes naturales no iban con ella, que la reserva de grasa en tetas y molla era para otras. Que antes muerta que los tobillos gordos. Y no pudo esperar a parir para recuperarse. Tenía que ser la jodida Victoria Beckham de la barriada. No supe si el niño salió de allí vivo o no, pero si lo hizo no me quiero yo imaginar cómo. Mamirexia… piensen en ello.

El segundo ejemplo de estupidez humana lo vi en un foro hace poco. Una embarazada estaba muy preocupada porque pensaba que los pensamientos se traspasaban al feto. Atentos, no los sentimientos como la ansiedad o la tranquilidad (regulados por los flujos hormonales en el torrente sanguíneo, por el hipotálamo y toda esa historia), sino los pensamientos. Por lo visto, la buena-mujer creía (influida por todo ese esoterismo barato de conexión madre-hijo más allá de la biología y maternidad) que si te cruzabas un negro por la calle y te asaltaba un mentismo del tipo “puto negro, vuélvete a tu selva de mierda”, al preinfante le eran transferidas las ideas racistas de balde. O que mirando a una señorita de la mala vida, si se tercia mirarle y evaluar que su culo es bocato di cardinale, el niño le saldrá putero. Hay que leer más. No infravalorar la cultura general es importante: saber un poquito de todo arregla estos problemas y te previene de ser un zoquete. El niño, lo mismo te sale racista y putero, pero no por esto, sino porque tú lo eres y le educarás para ello, negligente aunque enérgicamente.

El último ejemplo nos viene de los padres progres de los que hablaba el diario El País hace unos días. El titular decía algo así como “La decisión de los padres de no vacunar a sus hijos hace que se extiendan las epidemias”. Resulta que viéndose el incremento de cientos por cien de casos de rubeola y sarampión en la población infantil, con sus consecuentes defunciones, se investiga y se constata que una población de padres elige no vacunar a sus hijos por ideología. Hubo menos muertes por E. Coli en Alemania y montaron la de Dios es Cristo. Alegan razones revolucionarias como no enriquecer a la industria farmacéutica, o el ya tardío argumento de que cuidarnos tanto nos hace vulnerables. Pareciéndome estas razones buenas o malas, no creo que quepa preocuparse a muerte por el color de la ropita si es niño o niña, o por si le tienes que poner a la barriga los auriculares con Mozart o Los Ramones. Total, el niño se te va a morir… ¡progre carajote de los cojones!

Y luego, la máxima: hijos tontos, progenitores gilipollas. No falla.

Lo que acaban dando es más y más argumentación de que los padres imbéciles de estos tiempos deben dejar de preocuparse por qué mundo van a dejar a nuestros hijos, y empezar a preocuparse por qué hijos vamos a dejar en el mundo.


Podéis ir en paz.

jueves, 24 de marzo de 2011

ANALFABESTIAS DE LA RED

Hermanos, hermanas...

¿Soy un viejo gruñón? ¿Es que nadie se ha dado cuenta? ¿O es que soy el único que está preocupado con la incapacidad aberrante que la gente demuestra para escribir en cualquier foro de internet? No me refiero a faltillas de ortografía perdonables por la prisa o por la presión equivocada de un dedo porrón en un botón pequeño. Me refiero a las abominaciones que nos encontramos en cualquier foro, y escupidas por pavos adolescentes o por adultos.

Es apocalípticamente preocupante entrar en la red y comprobar hasta qué punto está degenerando la raza humana. Una fulana analfabestia abre un tema de conversación para preguntar: “algien save algo dela gerra de españa tengo k acer un trabajo para el cole i haber sime alludan gracias”. A lo que una patulea de necios iletrados y seguramente infraestimulados empieza a aportar comentarios que – increíblemente – van en serio, y sentando cátedra.

1. Olaaaa todoel mundo sabe kn españa ubo una guerra mundial…
2. la guerra era de los moros con los cristianos de asturias y yegaron asta abajo del todo…
3. era antes de yo nacer cuandoel prsidente se llama franco… pues ya sabes lakosas de todo esta guerra… si qieres saber mas pregunta.

Esta cantidad de sandeces que parecen perpetradas a propósito son cortapegados reales. El despropósito consiste no sólo en las faltas intolerables de retrasado insalvable, como poner “llegar” con Y, “saber” con V, el verbo haber con un “a ver” que escuece verlo, poner guerra sin “u”, o mandar los tiempos verbales a tomar por el ojete (estos alfeñiques no cometen más disortografía porque no se entrenan)… es que esta jauría de animales no han visto una coma, ni un punto, ni una tilde en los días de su puñetera vida. Y si no saben qué es una coma, es lógico que sus mensajes no tengan ningún sentido, además de revelar – seguro que con gran honra – que no han leído en su patética existencia ni la señal de Stop. Efectivamente, si no saben expresar ideas básicas y destruyen de esta forma, no te entretengas en descubrir cómo piensan. Explicada queda entonces la razón de por qué el 97,78% de los hispanohablantes tiene retraso intelectual o pierde el culo por el fútbol.

La mayor vergüenza de esto es que la tipa hace una pregunta y los demás doctores en historia dejan sus tesis al respecto excretando en la página una ristra de barbaridades que todos van dando por ciertas y creando una realidad paralela que plasman en el trabajo escolar en cuestión, y tras su correspondiente rosco en las notas, los padres de la criatura cibernavegante y cortapegadora denuncian al colegio por hijos de puta y por tocarle a su hija la autoestima.



Dentro de nada, si no es ya, los reyes católicos serán el Papa y Hillary Clinton, y la capital de Italia será Africa. Aún recuerdo cuando le pregunté hace poco a un chaval de 16 años quién dio la primera vuelta al mundo y me dijo que Willy Fogg el león. Y totalmente en serio. O ver adultos que cobran más que yo y que no sabían quién era el presidente del gobierno. Grave, triste, inquietante, acojonante… Antes en las clases te obligaban a hacer comentarios de texto sobre la revolución agrícola. Ahora te piden que subrayes la palabra patata y la discutas con tu compañero.

Me da igual que seas sudamericano, andaluz, canario, orangután o gitano… se escribe cereza, y no seresa, lo hables como lo hables. Parlar lo puedes hacer como te salga del papo, pero si quieres que te entiendan escribe algo que comprendamos todos. Hace tiempo que decidí que al entrar en una web, si me encontraba un mensaje del tipo “ole los merxeross como ellos no ahi ninguno k teneis muxa en vidia a todos los languis payos de mierdas envidiososs”, inmediatamente dejo de perder el tiempo en descifrar mensajes de subespecies homínidas y me paso a alguien que exprese ideas simples de forma correcta. Lo alarmante es que los que se expresan con corrección son una minoría espantosa.

Está claro que un guayabo que te escribe así no te podrá aportar nada jamás. Que aprenda a leer y escribir si quiere comunicar, que para eso puede aprovechar la educación gratuita en vez de gastar el tiempo en hacerse pajas en los descampados de los botellones. Los animales no escriben (los pobrecitos míos, que Dios los bendiga), los hombres pueden aprender. Así que si algún puto analfabeto voluntario tiene a bien intentar parir una crítica a este post, que por lo menos tenga la decencia de darle al corrector ortográfico y que el “robot” haga el trabajo cultural por él.

Podéis ir en paz

Video: ¿ignorancia supina o le echaron droga en el colacao? (piensen en ello... piénsenlo).

jueves, 24 de febrero de 2011

PUTOS VAGOS

Hermanos, hermanas...

Detecten ustedes la dificultad de la población media para pronunciar la palabra “pograma”, pero admiren no obstante con que rapidez y soltura te aprende a decir cualquier fulano el término “fibromialgia”, cuando se halla motivación por medio.

En esta cultura nuestra del “tú hazte el tonto”, encontraremos fácilmente multitud de incentivos para hacerse con un diagnóstico de minusvalía, o cualquier trastorno médico o psicológico que a uno le libere del infame e indigno acto de trabajar u otras actividades esforzadas. Como hemos dicho otras veces, el español ya se cree un noble desde la cuna, y currar siempre fue de proletario bajuno.

Estos pecadores dicen que están depresivos cuando en realidad quieren decir deprimidos (esa cuestión lingüística es sumamente importante). Pero “depresión” suena jodido; quiero decir, que suena estupendamente, suena a baja, suena a que le den por culo al tajo que prefiero el sofá. De repente todo Cristo está de baja por depresión. Muy posiblemente sea el tema 2 de las oposiciones a funcionario. Lógicamente las ventajas de estar depresivo-deprimido son lógicas y cuantiosas (de momento, cobrar mientras te rascas).

Los fibromialgiosos que te salen de debajo de las piedras son para echarles de comer a parte. La de gente sensible que hay que convierte en enfermedad sobre papel el típico dolor generalizado de cuerpo debido a no hacer ni puto ejercicio con él. Me duele, ¿dónde?, en tos laos… Claro que sí, así de fácil. Yo me imagino que al que tenga fibro de verdad le hará una gracia loca que se hagan pasar por afectados de esta mierda. Imagínense: hay quien tiene esta enfermedad y además depresión (aderezada con unos poquillos ataques de ansiedad de estos de simularlos y te vienen todos a cuidar y darte agüita), cuando en realidad lo que tienen es los músculos atrofiados del infrauso y la flojera crónica, y un aburrimiento de tres pares por falta de iniciativa, además de ganas de ser el centro de atención y no dar golpe. No hay mejor excusa que fingir una crisis de ansiedad – muy generalizado en la población cañí femenina – para quitarse de en medio las obligaciones y que te den lo que pides; y eso lo sabe hasta la maruja más bordeline del bloque. Pero lo peor es cuando se agencian una paga por ello. Hay gente en silla de ruedas sin piernas ni pensión, mientras muchos de estos pecadores se toman 30 cervezas a costa de nosotros y sin apechugar. Toda esta fanfarria de titiriteros irredentos no tienen alma ni perdón de Dios.

Lo malo es que esto empieza desde que el español es infante. “Mi niño es especial” es una frase tan repetida como “mi niño en verdad es inteligente”. Ahora todos los niños son especiales por muy gilipollas que sean, para los ojos de los padres. Hace unos años fue la dislexia, luego la hiperactividad… después vino el síndrome de Asperger, y ahora el bullying. A cada trastorno que sale hay una caterva de imbéciles que se apuntan a tenerlo, con tal de trabajar menos que el prójimo, dar penita, y engrosar la lista de concursantes del Gran Hermano. Antes los padres soñaban con que sus hijos les salieran bien (formales y limpios), y ahora sueñan con conseguirle al niño una discapacidad que les aporte a los progenitores dos cosas: librarse de la responsabilidad de educar para delegarla en la Providencia, y coger el dinero de las becas por discapacidad (seguramente para renovar la cocina), o lo que es lo mismo, chupar del bote.

Señor… ya se que de vez en cuando me repito con estos temas, pero me preocupa sobremanera los seres con los que estamos poblando el mundo. Llévales a ellos o llévame a mí. Mándanos una señal, un tsunami o lo que tengas a bien para acabar con esto.

Al próximo puto vago que escuche que se coge una baja de tres años porque le duele la barriguilla, le saco los ojos y se los meto por el culo… y de paso ya tiene la primera colonoscopia gratis.

Podéis ir en paz.

(Demostración: banalización de la patología, a cualquier cosa la llaman ansiedad)



miércoles, 26 de enero de 2011

CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE ANTERIOR

Tengo la desgracia o la fortuna de poder corroborar de primera mano esta historia surrealista, aunque totalmente real, que hoy aporto a los Hermanos para que determinen la situación:

Un colegio. Una pareja de padres con alto nivel de estudios (que a menudo no sirven para nada, según quien los tenga) se presentan enchaquetados y acorbatados media hora tarde a las aulas de Educación Infantil a meter al niño hasta la misma clase. El conserje les avisa de que no deben traer al niño tarde, como todos los días, y que no pueden entrar con él, sino que una profesora le recogerá. Los padres pasan del conserje, que no puede hacerles placaje porque está feo. Cuando entran al aula, dejan al crío y le dicen a la profesora: - no le obligues a hacer todo que ayer se acostó tarde y está cansado.

La profesora tratando de volver en sí tras lo que acaba de escuchar, le dice con educación que el alumno debe acostumbrarse a cumplir los objetivos para verse capaz y con autonomía. La madre, no está contenta con la corrección:
- ¿Y tú quién eres para obligarle? Ayer le hicieron comer pollo en el comedor y él no come pollo – comenta.
- No se lo come porque está acostumbrado a que cuando no quiere algo se le retira y se le da lo que pide, es lo que hemos hablado siempre – responde la maestra.
- ¿Qué me estás diciendo? ¿Qué no sabemos educar a nuestro hijo? Eso es una falta de respeto y no te lo consiento. Queremos hablar con el orientador ahora mismo.

El psicólogo tiene su horario y sus clases pero siguen pensando que las normas no van con ellos, que son especiales. Así que engañan al conserje alegando que tienen que ir a la secretaría para unos papeles y se adentran en los pasillos donde abordan al orientador.
- Oiga usted, cuándo van a ponerle el apoyo a nuestro niño.
- ¿Qué apoyo?
- Mi hijo tiene una discapacidad, un retraso madurativo, y necesita apoyo. Tenéis que ver que se trata de un niño especial. No puede hacer lo de todo el mundo. ¿Es que no lo comprendéis? Además, en el comedor le obligan a comer, cuando él no puede comer de todo.
- A ver (fulanita); el niño no habla bien no porque tenga un desarrollo más bajo, sino porque no tiene la necesidad de hablar porque le dais todo nada más con señalarlo. Además ya lo exploré y va a tardar en hablar porque no tiene tonicidad en la lengua de no ejercitarla. Tiene que comer sólidos, mover la lengua, la mandíbula. Es que si sólo le dais el potito que quiere, no va a coger nunca fuerza en la boca, y la tiene floja. Vamos, que hay que exigirle más, en vez de menos. Él no tiene ninguna discapacidad, pero si no le exigimos, se la crearemos de la nada.- Responde el psicólogo usando el plural de cortesía.
- Es que él no puede comer pollo.
- ¿Por qué? ¿tiene intolerancia a algún alimento?
- No tiene nada.
- ¿Entonces?
- Yo tampoco me comía el pollo de chica. Así que mi hijo no va a comer algo que no quiera.
El orientador ante el diálogo de besugos de a diario, sentencia: - Señora, yo ya le he advertido de esto… usted verá lo que hace con las normas del colegio y el desarrollo de su hijo. – A lo que los padres contestan que irán hoy mismo a la Delegación de Educación a pedir una inspección para que su hijo ingrese en Educación Especial, para que trabaje menos que el resto. Lógicamente ignoran que el orientador desayuna inspecciones.

Al finalizar la jornada, los padres (que todo lo hacen juntos e histéricos), llegan al comedor una hora tarde, sudándole que los monitores también tengan familia y horario (que para eso son esclavos), y preguntan por su hijo, su cielo, su cariño…
- Como no venían, está en el despacho del director hasta que vinieran ustedes.
Los padres se enfurecen y gritan a la monitora. Allí mismo llaman a la policía y exigen que se personen porque a su hijo lo tienen secuestrado (con esas letras exactas) en el colegio. La poli se persona y entran con los padres al despacho del director, donde ven al niño coloreando en una mesa y al docente esperando. El piesplanos hace callar a los padres y pregunta ¿qué ha pasado aquí?
- Como estos padres tardaban, yo me he ocupado del niño hasta que vinieran y de paso decirles que llevan saltándose el horario durante todo el curso. – Dice el director. Los padres no dicen nada.

El poli se vuelve a los padres y les dice serio y calmado: “¿Para esto me hacen perder el tiempo?”

Este extracto real ocurre a diario en los centros de enseñanza. Y es sólo un caso de los de cualquier día. No he escogido un caso de conducta extrema o violenta, ni de bullying, ni de nada llamativo. Es la realidad que demuestra esa gran preocupación por la inminente venida del Apocalipsis Generacional, y la existencia de esa generación de padres gilipollas, criaimbéciles, y perjudicadores de sí mismos. Como escuché decir a un periodista el otro día, en este país ya no cabe ni un tonto más. Crean los hermanos que no exagero ni soy pesado al hablar de estos temas, y aprecien el peligro real e inminente, ya que estas actitudes están extendidas, tristemente, como la mierda en el retrete de un tren rumano.

Video ilustrativo: el producto de la acción de estos padres.


Que Dios nuestro Señor os bendiga a todos.

Podéis ir en paz.

jueves, 16 de diciembre de 2010

EL CLUB DEL LIBRO (II): EL RESPETO

Hermanos, hermanas...

La gente ha visto muchas películas. Pero de las malas, de las de Van Damme, y de las de tiros y pandillonas de barrio de negros. Es notable la corrupción que el concepto de “respeto” ha sufrido entre los ínclitos miembros del Club del Libro, ni-nis, o generación llamada de la “Y”, o entre los vagos tocapelotas, directamente.

Si antes, entre los jóvenes se usaban las modas a lo Brando, o a lo James Dean, ahora el que menos necesita creerse un latinquin con derecho a respeto pero sin deber de darlo. En la botellona y en los colegios se esgrime la bandera del respeto entre los adolescentes. Qué principios y qué valores tan honorables… diría cualquier gentilhombre. Pero no se llamen a engaño. El respeto que exigen para su persona es un respeto carcelario, pandillero, bajuno-darwinista, de favela de narcos, facilona virtud de quita y pon sobre todo cuando me beneficia a mí.

De todos es conocida la frase: “Mi libertad termina donde empieza la de los demás”. Esta generación de sabios púberes ha trastocado la sentencia, en un alarde de virtudes que abanderan con orgullo (véase: egoísmo, hedonismo, narcisismo y demás rasgos onanistas) y en sus fotomontajes horteras del Tuenti escriben con sobrada suficiencia: “Mi liverta enpiesa donde acava la tulla”. Un cambio leve, aunque muy significativo, que nos describe la estupidez legendaria y egocéntrica que han llegado a alcanzar este atajo de gilipollas.



Su respeto no es más que infundir todo el miedo que puedan en las personas de bien, usando para ello los atuendos y maneras de los que en realidad temen (gitanos, rumanos y sudacas), para ser temidos por otros. Quiero decir, hermanos, que cuando vemos a una quinceañera disfrazada de calorra cani, barritando por la calle y tocando palmas a lo kinki, acompañada de putas del mismo calibre, traduzcan, y vean que sólo se trata de una imbécil insegura y cagada de miedo que necesita un buen par de hostias que le cambie los piños de sitio, o que le echen un polvo de los buenos que la reconcilie con el mundo (y no los que le echará el Cabesa, deprisa y corriendo, y con destreza bajo cero). Por ejemplo, la retrasada del video, aunque intente convencernos de que triunfa y triunfará en la vida, todos menos ella sabemos, que llegará sólo a puta, si no lo es ya.

Para estos pandilleros de tres al cuarto, que sustituyen el pene por el coche tuneado, y la seguridad y autoestima por el perro entrenado para achucharlo al que le mire de aquella manera, que les tengan respeto es que les tengan miedo. No hay más.

Recuerdo a una de estas sujetas relatando que dejó al novio porque era muy bueno. Y que lo dejó por un maromo de motillo y porro que lideraba una banda de fóbicos al esfuerzo pero fílicos a la bronca callejera. El gachó acabó en la carcel por robo a mano armada. La prematura zorrilla de 15 años no cagaba con la imagen aparecida como en sueños del pavo vestido con su uniforme naranja Guantánamo, apuesto y gallardo, rebelde porque el mundo parece que le hizo así. Fantasías de hembra gorila, supongo, o atracción primitiva y biológica por el macho espalda plateada. Hembras que buscan al latinquín de sus sueños, que les de fuerte y flojo cuando no cumplan con su papel de hembras. Aquí vemos un claro hundimiento de los éxitos femeninos que están llevando a pique las actuales generaciones de subnormales.

Penitencia: una hostia por cada vez que no se la dieron y otras tantas cada vez que abran la boca para decir una chorrada. Y luego, un pico y una pala, que no tienen nada que hacer y esto hay que levantarlo. Consejo: Por Dios y por la Virgen, cuíden de educar a sus hijos, y si no están seguros de ello, por lo que más quieran, absténganse de parirlos.

¡Ley de vagos y maleantes YA!

Podéis ir en paz.

jueves, 25 de noviembre de 2010

IDIOTIZADORES DE DISEÑO

Hermanos, hermanas...
Resulta insultante ese empeño del sistema por hacer involucionar al hombre hacia la imbecilidad más obtusa. Aprecien y valoren, hermanos, este anuncio de infame fármaco diseñado para idiotizar. ¿Su niño no le come? Psss… no pasa nada. Don´t worry. Dele esta píldora, que tiene todas las proteínas que hay que ingerir para hipervitaminarse y supermineralizarse y olvídese de broncas con el niño, sofocos, soponcios y mecagoentusmuelas varios. No vaya a herniarse educando a su vástago para que coma como un omnívoro normal, no vale la pena, déjele al pobre, y piense en su comodidad de usted, que para dos días que tenemos , disfrútelos en Eurodisney.

La pastilla se ha erigido en símbolo del bienestar. Las amas de casa cincuentonas se empastillan porque antes de enfrentarse a la realidad y coger el toro por los cuernos, es más fácil “endrogarse” con la gragea de la felicidad efímera, para continuar tomándose el cafelito con las amigas hablando de la Campanario, sin solucionar sus vidas de mierda. El niño no me come… dame una pastilla, doctor. El niño no me duerme… dame otra. A estas yonkis se les ha olvidado que criar niños es difícil, y que cuesta trabajo, más allá de que quedaba bonito tener un bebé rechoncho un año después de la boda. Potoma!

Lo de la píldora publicitada es sólo un ejemplo de cómo maleduca el sistema embustero al personal, y estos ignorantes a su vez, a sus hijos. Pero qué me dicen de la puta cuchara fuu, el tenedor fuu, y la madre que los parió a los dos. Para el que no lo conozca, es una genial idea de diseño cuya finalidad es que el fulano que se quiere hincar la sopa no se queme, porque la cuchara ella sola te sopla la sopa. Vamos, que no maltrates al niño, no le hagas soplar al angelito que se va a hiperventilar y eso es trabajo, joder. Para qué soplar si te puede soplar un robot. Ya lo decía la profecía: de aquí a nada, todos gilipollas. Así salen los niños ahora. Si le pones el Sálvame te hablan como marujonas, y si les das la cucharita fuu te salen con lengua vaga y no te hablan hasta los 7 años.

Luego te mandan a casa el catálogo de juguetes del Hipercor con el inquietante Bob Esponja en la portada (ahí, a traición, para que tus niños lo vean y empiecen a tener ideas diabólicas), en el que aparecen los típicos triciclos estos que tienen un mango para que el padre vaya empujando al niño ya de edad contundente que monta el vehículo sin dar pedales. Es lógico, para cuando el niño se canse, el adulto apechuga; igual que pasa en la ESO. Es pasear por el paseo marítimo viendo una escena de estas, en la que el niño apoltronado en su trono arrea a su padre para que empuje, mientras que el adulto siembra la simiente de un futuro imbécil juntaletras, y el niño hace oposiciones para inhabilitar de por vida las piernas que Dios, nuestro Señor, le ha regalado con generosidad infinita.















Pero los idiotizadores no sólo desproveen al hombre de sus capacidades física, intelectual y volitiva, sino que preparan al futuro consumista, esclavo ciego y clasista del sistema de producción y mamporrero de los bancos. Véase el ejemplo del descapotable infantil de 300 napos con el minipijo dentro, paseando a su mininovia (en una relación pensamos aún casta) y conduciendo él, por supuesto, el macho… como debe ser. Menos mal que estamos aquí con la finalidad de criar tontos.

Resumiendo, que en poco tiempo, o por herencia o por selección artificial, nuestros futuros nietos, si no lo son ya, estimamos que presenten las siguientes características: Comerán mcdonalds y píldoras farmacéuticas, tendrán la boca floja, sin dientes y la lengua chica y flácida (igual que la picha), unas aletillas inservibles en vez de piernas, se trasladarán en carritos de marca y coches pepineros, y usarán robots que les limpien el culo.

Que el Señor nos coja confesados.

Podéis ir en paz.

jueves, 21 de octubre de 2010

EL CERDO Y EL AMIGO DEL CORONEL TAPIOCA

Hermanos, hermanas...

Entre los seres humanos están los que son observadores, curiosos y buscadores de respuestas, y por otro lado el subgrupo de los de me importa todo un carajo (nada más que copular y comer), siendo el primer grupo más escaso en proporción, y el segundo tan numeroso que podría decirse que define sin paliativos a la población mundial.
Al grupo elevado debemos todo lo que en la humanidad ha sido progreso y avance. Al segundo no le debemos nada (bueno si: bajunez, chabacanería y telebasura). Esta introducción es debida a que me gustaría hablarles de un acontecimiento del que fui testigo este fin de semana y que viene a ilustrar el caso.

Disfrutaba de una magnífica jornada en la sierra, en mitad de un campo que libremente pueden transitar los senderistas, y en el que personas y animales pueden cruzarse andando por ahí sin ningún problema. Conviviendo y esas cosas. De buen rollo. En la esquina de una esplanada verde, terminaba desapercibido de comerme el condumio, cuando veo aparecer por la izquierda a lo lejos, una pequeña familia de cerdos de granja que pastaban libres. Casualidades del destino, aparecen por la derecha del paisaje un par de familias de homo sapiens (o así se hacían llamar), de estos que han ido al Decatlón a equiparse con vestimenta de élite , porque ellos no son menos que nadie, para pasar el único día que han venido en sus vidas a la montaña y luego fardar de naturales. Así que lo vi claro: he aquí el experimento, la oportunidad, he aquí el encuentro interespecies. Y yo, como observador oculto, me quedé a comprobar lo que derivaba de aquel choque biológico y relacional, aún sabiendo ya en un 90% cual de las dos especies animales saldría del lance con mayor dignidad.

En el rincón de la izquierda, con 150 kilos de peso y en pelotas, un cerdo y su pobre familia destinada a lo que ya sabemos y ellos no. En la esquina de la derecha, con 90 kilos de peso y disfrazado del Coronel Tapioca y mochila Quechua, un tío con dos mujeres, un cuñado y 4 niños equipados con bastones de andar y gafas de sol la ostia de caras. A un asalto.

Miro, expectante…

Los niños reparan en los bichos gordos que pastan a lo suyo. Se suben a una piedra y se advierten de que más vale no asustarlos, no se vayan a poner farrucos por proteger a las crías y manden a todo Cristo al Purgatorio en un arrebato. Hasta ahí bien, parecen niños sensatos. De entre la jauría homínida salta destacado el padre en postura gorilácea, riendo y gritando, que se adelanta a los niños y empieza a perseguir a los cerdos. Los animales ante tamaño susto surrealista optan por las de Villadiego y corren acojonados por sus vidas. El humanoide no lo deja en un simple susto, y de entre el repertorio posible de opciones, escoge la más degradante para su propia especie: seguir y seguir corriendo tras la familia porcina (que no entiende nada y prefiere huir de un loco antes que preguntarle qué desea sacar de todo esto). En la foto: especímenes de Sus Scrofa Doméstica, los póbrecitos míos.

Al mirar la escena, mientras blasfemo en sumerio, no se si lo que veo es un hombre o al Hommer Simpson ese de las reposiciones de Antena 3. Lo que está claro es que sí es un Padre de Familia. Cuando se cansa, se detiene, respira y sigue la persecución infame, fascista y antizoóica, partiéndose de risa, por lo que los niños (que antes guardaron sabia prudencia) ahora se apuntan a la caza del jamón. Juro que así pasó y así lo he contado.

Vemos el enésimo ejemplo de cómo los padres educan a los idiotas y a los imbéciles presentes y futuros de nuestra comunidad. No entiendo Señor, tu dilación en mandarnos las plagas de Egipto, y masacrar a todo primogénito mastuerzo susceptible de fabricar la siguiente generación de tontos. Tontos sin necesidad de entrenar, por mucho que se me recorten la perillita, luzcan Rayban y hallan llegado a la sierra en Audi.

Y no crean que la hembra humana quedaba atrás en sapiencia y raciocinio. En vez de cagarse en los difuntos del inútil del padre (que son su familia política) sólo se le ocurre decir que “dejadlos ya, que no van a estar bien para navidades”. Valiente educadora, vaya forma de defender a los inocentes. Inocentes, que por cierto demuestran mayor inteligencia, puesto que el cerdícola ¿qué hizo al correr sino adaptarse al medio? No queda sino correr cuando una fiera del frenopático te persigue, sepas lo que pretende o no lo sepas. Sin embargo, el fulano, con su actitud ¿qué pretendió? No se si alguna razón espiritual más elevada se me escapa al entendimiento y estoy yo aquí poniendo a parir al pobre hombre injustamente. Pues mira, no creo. La pregunta que queda en la recencia es ¿Cuál de los dos es el berraco?

Hora de repartir leña; administremos la penitencia para éstos: Lléveseles a una pradera abierta y hágaseles encontrar con una familia de elefantes, rinocerontes, o criaturas por el estilo, que decidan exprimirles corriendo perseguidos para salvar sus patéticas vidas de urbanización chaletera. Posteriormente, sean sodomizados por dichas bestias.

Consejo para los hermanos: sigan disfrutando de la naturaleza y de lo realmente puro que este planeta - habitado por esa puta plaga humana de mierda - puede aún ofrecerles, a ustedes y a sus hijos de ustedes. Como me decía la hermana Pandora; es una suerte que aún podamos caminar por sitios salvajes, convivir con animales y plantas, y disfrutar de ese respeto mutuo que nos debemos todos los seres que compartimos esa complejidad en común: la Vida.

Podéis ir en paz.

domingo, 3 de octubre de 2010

EL INFANTE SOBREDIMENSIONADO

Hermanos, hermanas...

Este sermón va sobre niños gordos. Los niños gordos actuales, que ya son legión. Pero no arremeteré contra la obesidad en sí, porque la trataremos hoy no como un pecado capital, sino como una de las manifestaciones más tangibles de la dejadez más infame.

No obstante, debo desvelarme ante ustedes, hermanos, y he de confesar una idea que me viene a la cabeza involuntariamente cada vez que veo a un onceañero obeso; un mentismo que me atormenta cada vez más frecuentemente al ser estos especímenes cada vez más numerosos. Se trata de una compulsión surrealista, fascista y a la vez desternillante: al ver al infante siento la necesidad de coger una manguera y rebolearlo por el suelo a base de cañetazos de agua fría, como hacen los antidisturbios, y ver cómo rueda mientras se arrepiente de sus pecados. Como veis es una idea por la que merezco la penitencia que ustedes consideren oportuna administrarme. Pero una vez confesada y yo absuelto, pasemos al tema que nos ocupa.

Hallábame en una tienda de chinos buscando entre la baratura, al lado de un gachó que con lentas y decibélicas palabras instaba al oriental a que le trajera una máquina “pa cé buhero” (máquina para hacer agujeros, dícese del taladro o trompo), ignorando que el chino dominaba el castellano mejor que él. En ese momento siento una gran fuerza que me desplaza decidida hacia la estantería de los tapergüer. Al mirar descubro que se trata de un mico de poca edad y volumen incalculable que ha pasado con una bolsa de chetos sin pedir perdón por sus atropellos a los parroquianos de la tienda.

Le sigue una madre cetácea que se balancea de lado a lado, respirando con dificultad, ojos medio cerrados, boca entreabierta y actitud pánfila. Queda demostrado al instante el traspaso genético, y mientras, observo algunas cosas en la conducta del muchacho: apenas habla, cuando quiere algo de la madre hace un amago de llorar y amenaza con un golpe, pasa de la amenaza a la risa bobalicona en 0,2 segundos, chilla, come chetos a manos llenas y se limpia en los artículos del chino. La madre, en babuchas, le mira y le dice con voz adormilada: “Va a haber que comprarte algo ¿no?”. Yo observo y no veo el momento, como os dije, de emigrar a Suecia.

Es muy frecuente que aparezcan asociados esa obesidad y esa aptitud tontuna. ¿Qué fue antes? ¿el huevo o la gallina? Fueron sencillamente a la vez, efecto de la misma causa: la dejadez suprema, tan premiada en el presente. Déjense la gente de gilipolleces extremas excusándose en el tiroides, en la constitución propia y chorradas por el estilo. Esos problemas son en realidad estadísticamente escasos. Todos se justifican en el tiroides, igual que la mala educación en la hiperactividad.

En este estudio de caso, la matriarca se ha dejado y ha preferido el confort de la telenovela y el bocata de barra entera con chorizo. Correr es de cobardes. El ejemplo es seguido por su engendro, que pide comida y caprichos sin mesura porque pa qué. Esa dejadez es también la causante de que el niño cuide con esmero de conservar e incluso adelgazar esa puntuación bordeline que reflejó su cociente intelectual la vez que la madre lo llevó al psicólogo porque el niño con 5 años aún no hablaba (luego se daría cuenta de que no habló porque no lo necesitaba, ya que la madre le daba todo nada más poner “el puchero”). La dejadez es la causa de esa decadencia física, y más preocupante caída intelectual, social y cívica.

El niño gordo se agencia un rotulador clandestinamente y hace un grafitti en la pared a escondidas del dependiente, antes de irse entre gritos e insultos a la ballena. Me acerco a la manifestación escrita y compruebo que el tonel andante, en un alarde de ignorancia supina del lenguaje, ha expresado: “QIERO FOYA”. Entiendo que ha querido dejar constancia de una elemental pulsión biológica ya conocida por las películas que guarda el padre junto a las revistas porno, y soy nuevamente testigo del aprovechamiento que del colegio hacen nuestros jóvenes.


Salgo a la calle y al contar 10 niños, compruebo que 7 están sobredimensionados y 6 son gilipollas. Son las vísperas del Apocalipsis. En la piscina veo en un rincón del césped una pandilla de 4 espatarrados sebosos con cadenitas de oro, de unos 12 años, sendos cigarros en mano y simulación pseudoadulta mientras miran a los demás desafiantes y pensándose sobraos y atractivos para las nenas. Las nenas juegan a imitar a Beyoncé y a Shakira moviendo un pandero más propio de la madre de Marco o de señoras de 60 años por el estilo, y creyéndose diosas sexuales irresistibles al contoneo de los michelines rebosantes, sin complejos de haberse calzado un bikini para Megan Fox (ala, fuera complejos). El rebosado ya no me molesta - me vuelvo insensible a la estética -, pero resulta intolerable ver cómo se han provocado ellos mismos un grave retraso mental, y cómo faltan al respeto al respetable con desfachatez inaudita.

Es lógica entonces aquella idea inconsciente y subrrealista de antes. Veo a los infantes dejados, que me llevan, encima, una camiseta de equipación de fútbol en un acto de hipocresía sin igual, como si se ejercitaran físicamente emulando a sus héroes del campo de juego pero eso sí, sin seguir el ejemplo (nada más que verlos en la tv), porque a estos los veréis más desplazándose en moto y jugando a la Wii, que corriendo y comiendo lechuga. Y a las niñas no les digas que no son Beyoncé, que te cogen un trauma, que eso es muy normal tanto entre el sebo como entre las delgadas compulsivas. (En el video ilustrativo: consecuencias nefastas y gravitatorias; ¡stop it, it hurts!)



La penitencia contra la dejadez imperante a estos miembros de la juventud es: ¡PICO Y PALA! Un pico y una pala y cavar a mansalva, a hacer vías y autopistas. Que sirvan para algo de una vez. El consejo para los hermanos: a los niños… alimentación equilibrada, lectura, conversación, juegos al aire libre, límites en el comportamiento, y sobre todo, fomentar el amor propio.

A los comentarios propios de programa de tarde de “Yo me gusto como soy” y “soy más feliz y simpático que los esmirriaos”, yo les digo: ¡Y una mierda! a nadie le gusta estar gordo, prueba de ello son las dietas estrambóticas fracasadas. Te puede más la cultura de la telera de medio kilo con mortadela que la estética y la salud propia; cultura traspasada no biológicamente como gustaría a muchos para quedar justificados, sino heredada de forma ambiental y negligente. Qué forma de dejarse, hermanos.

Podéis ir en paz.

domingo, 19 de septiembre de 2010

EL MENOS COMÚN DE LOS SENTIDOS

Hermanos, hermanas...

En los principios de este blog, para los hermanos incorporados a posteriori, hubo un sermón dedicado a "la Generación Actual de Padres Gilipollas", seguido de otro llamado "El Club del Libro". Ambos sermones versaban sobre el apocalipsis generacional en temas de educación familiar. Además de traerlos hoy a la memoria, me siento obligado a completarlos con este magnífico video, que avala nuestra postura.
Aporto los enlaces de ambos post por si los hermanos que desconocen el tema, desean leerlos.

http://hermanoshermanas.blogspot.com/2010/06/la-generacion-actual-de-padres.html

http://hermanoshermanas.blogspot.com/2010/06/el-club-del-libro-es-la-ilustre.html




Sólo tengo una cosa que decir ante este vídeo: ¡AMÉN!


Podéis ir en paz.

sábado, 11 de septiembre de 2010

HIJO DE VECINO

Mis vecinos son unos hijos de puta.

Mi vecino contiguo organiza ágapes en la terraza de su casa que duran hasta las 2 ó las 3 de la madrugada, donde una serie de conocidos convidados, a la vez que zampan el condumio de la barbacoa, opinan en voz alta, emiten risotadas, y permiten a los niños (todos pequeños) corretear por la casa, llorar, gritar y no acostarse hasta que les salga de la punta del cimbel volver a sus respectivas guaridas. En definitiva, se esfuerzan en dar por culo, eso sí, desde el respeto y la tolerancia. Pareciese que el que se sabe vecino de otro, viérase en la obligación y meta de meter ruido y joder al prójimo como a sí mismo. ¿Qué tiene la gente en contra del silencio y el descanso, máxime cuando se practique en la intimidad del hogar?.

Como comprenderán, en noches como ésta es muy difícil dormir. A ellos les importa un mojón que los demás vecinos tengan que levantarse pronto para trabajar. Es más, me parece que ni siquiera lo consideran; no se les pasa por el saco de serrín que soportan sobre los hombros. Creo que es muy diferente el asunto cuando lo que perturba sus vidas son los estímulos sonoros de otros; ahí sí caen en lo malos que son los demás.

Pero observando a estos chupacolillas, comprendemos muchas cosas sobre su parejita de hijos de la gran España. Lejos quedan las benéficas influencias de Don Pimpón:

En un día de los normales, lo único que se le oye a mi vecino son gritos hacia los niños. Todo lo dice gritando como un mandril. Los niños, como es normal, lloran. Pero no lloran de verdad. Lloran, como la mayoría de los niños de esa edad, de mentira. Lloran como instrumento para a veces enternecer a la madre y otras para desquiciar al padre, pero siempre con un mismo objetivo: hartar a los padres y someterlos. Estos dos miembros de la GPG (Generación de Padres Gilipollas) negocian con los hijos para que se callen, les prometen cosas, ceden a chantajes. Cuando la retoña tira de cuerdas vocales y el mandril cabeza de clan se desespera, la coge de la mano y jala de la cría haciéndola correr por todos los pasillos de la casa a las 3 de la madrugada mientras le grita “¡¿qué?, ¿más… quieres más?, ¡a ver si te cansas de una puta vez y te duermes!”. Imaginen la escena y flipen, y si pueden, descojónense.

Paralelamente a los gritos familiares que se dedican entre ellos, vemos escenas de lo más tierno en estos tiempos mediocres. Ese padre cogiendo a la criatura y cantándole desde que tenía unos meses, el glorioso himno del Real Betis Balompié, (así, con todas las letras, que se note el orgullo, ese sentimiento deportivo aunque tenga una barriga cervecera soberana). Rediós… los vellos de punta se me ponen. Pero de mala hostia. El jodido himno una y otra vez, fuerte y con honra para inculcarlo al infante, cantado por el mismo gilipollas que cuando el hijo pinta la pared con indeleble te dice que no pasa nada, que ya aprenderá a no hacerlo, que todavía es muy chico para entender (claro, es que la criatura, en un acceso de ciencia infusa, a la edad X, le serán desvelados todos los secretos del universo sin que nadie le enseñe las cosas). Otros valores culturales serán celosamente traspasados al retoño, como la homofobia, la necesidad de poseer cosas, y el imperativo moral de levantar las faldas a las niñas.

¡Dios… socórrenos, ten piedad de nosotros, Señor! No olvides aquí tirados a los cuatro monos medio cabales que aún quedamos en este mundo lleno de retrasados funcionales. ¡Qué soledad, Dios mío, más grande! Dan ganas de coger a los Hermanos y Hermanas y fundar una comuna en Marte lejos de esta mierda. ¡Reivindico un Diluvio pero ya!!!

El hijo del vecino berrea ante el castigo de su madre, que a los 3 minutos cede y le deja libre tras una promesa en vano del engendro. El padre, que ayer chillaba a la niña como el que se pelea con un gorila de discoteca, hoy amenaza a la seño porque su hija no va a repetir se ponga la maestrascuela como se ponga, porque su hija es una santa, y lo que pasa aquí es que el colegio la tiene “cruzá”. Esa niña buena de 5 años, con regalo de papá día sí y otro también, es la misma que le llama hija de puta a la madre, mierdosa… y además… tonta.

¿Cómo le vas a decir a tu hijo que se acueste hoy a las 22.00, que empieza la champion y hay que verla tranquilo, si cuando vienen tus esbirros a casa no los acuestas hasta las 3?. Ah, coño… se me olvidaba, el niño tiene que aprenderlo solo, y tú tienes claro que aunque te dio por tener niños, tú tienes tu vida y no vas a renunciar a tu derecho a hacer lo que te salga. Con el desorden y la paupérrima organización, y lo poco que os importa, está claro que los niños os salgan unos bueyes almizcleros (sólo que sin capacidad volitiva), y rebuznen cada vez que quieren algo, o haya que limpiarles el culo hasta los 35, u os salgan hiperactivos perdidos, además de maltratadores… Normal.

Condeno a estos pecadores a sufrir las consecuencias y resultados de la abominación que están creando. Que vivan para soportarlo en carne propia.
Hermanos, no es para vosotros, esto es para ellos, y discúlpenme pero es personal. A mis vecinos y sus criaturas, desde el respeto y la tolerancia: sois unos cabrones y unos hijos de perra. Tenéis la vida de mierda que merecéis.

Podéis ir en paz.

jueves, 3 de junio de 2010

EL CLUB DEL LIBRO

El Club del Libro es la ilustre institución encargada de pagarte a ti la pensión de la vejez. Es la encargada de velar por el desarrollo tecnológico, social y moral en el futuro. Tan altas responsabilidades están en buenas manos, en manos de los innumerables miembros de El Club del Libro.

El Club del Libro es como llama mi hermano, de sangre esta vez, a los especímenes gregarios que se agrupan en las plazas de los barrios, jóvenes que no estudian, no trabajan, no comunican, ni siquiera son… sólo están (Admírese los especímenes del retrato). Son el producto de los GPG (Generación de Padres Gilipollas que evaluábamos en un post anterior y en otros venideros), esos padres que se parten la cara contigo si dudas de que son los mejores padres del mundo porque su niño va a tener todo lo que ellos no (ese argumento sigo sin entenderlo). Joder, podemos dormir tranquilos.

Adopto el concepto porque estas formas de vida infraestimuladas no saben leer ni escribir. En serio, os lo juro que me muera yo ahora mismo. Alguno sabe unir fonemas y reproduce palabras automáticamente aunque de forma errónea, pero no comprenden lo que leen, en serio. Este analfabetismo como deduciremos, incapacita para asimilar conocimientos. No, no… estoy siendo injusto con estos pobres; no todos son analfabetos, alguno tiene estudios y educación. Creo que hay algunas hembras que lo están intentando con algún módulo de peluquería.
No tengo ni idea de por qué me viene a la mente precisamente ahora (es absurdo) la notable dignidad que manifestaban en su jaula los chimpancés (Pan Troglodytes) hace dos semanas, cuando visité el zoológico. La asociación de ideas es algo insondable y revelador.

La infrajerga que usan este atajo de inútiles difiere enormemente del castellano, pero son grandes conocedores de las ventajas y bondades que para con ellos tiene la ley del menor en este país: “A mí no me pueden hacer nada, soy menor”, “si me tocas te denuncio”, “tengo derecho a divertirme haciendo lo que me de la gana porque soy joven” (para estos una persona de 25 es viejo y no tiene derechos). Otra característica de estos escuchapeos es que no tienen deberes; el estado y las familias se han encargado de protegerlos de todo esfuerzo, promulgando leyes que priman con 600 euros a los que amenazan con dejar de estudiar, o fomentando estudios reglados en los que te dan la ESO por presentar un corta-pegado de la wikipedia (esto es para inflar las estadísticas de flojos que llegan a tener estudios medios frente a las cifras del resto del continente). Ten misericordia, Señor, tenemos lo que merecemos.

En un próximo post ya disertaremos sobre el tema a parte que suponen las hembras de esta especie que emplean sus esfuerzos por convertirse a la etnia gitana, gritar como vikingos en la calle, usar atuendos anti-lujuria, ennoviarse con el espalda plateada que las maltrate justamente… De los machos es que hay poco de que hablar porque simplemente su conducta se limita a beber/fumar, buscar bronca, gruñir y no contestar ante un saludo (esto de donde yo vengo se llama “montunismo”,ser montuno a la par que bajuno, expresión más elevada del ser unineuronal).

Estos aprietabancos consumidores de recursos en vano, son capaces de pegarle una patada a la madre mientras esta le pone la bandeja con la comida en la mesa frente a la TV sólo porque en el acto, la miserable le tapó el regate del Guti. Esta misma madre encaja los insultos que el niño le envía desde su pocilga, porque son las 13.00 y está haciendo ruido limpiando la casa (es que esta hija de puta no tiene consideración con el niño que estuvo en el botellón hasta las tantas, cumpliendo ahí).

Entiendo que para un estado resulte rentable pagar las necesidades y caprichos de esta fauna, con tal de poder manejarlos a gusto, simplemente con ponerles fútbol, algo de publicidad y Belén Esteban, y alcohol: el Pan y Circo de nuestros días. Ciudadanos lobotomizados se tragarán mejor las mentiras estatales, no entenderán qué es el neoliberalismo económico que les esclaviza, y consumirán marcas exprimiendo el dinero de su familia en plena crisis. Eso también es otra historia. Dios mío, vuelve a venirme a la consciencia una gran admiración por el pan troglodytes común.

El consejo de hoy es: estimulad a vuestros hijos, hermanos: hacedles preguntas, dadles respuestas, hacedles pensar, invitadles a cuestionar… y sobre todo, dadles de leer como el que da de comer. Estos pecadores tienen ya la penitencia en sí mismos, nunca conocerán el brinco interior ante un descubrimiento intelectual, ni la sensación de entender una emoción o un acto noble, ni darán con un sentido de por qué vinieron a esta vida. Eso debe ser parecido al Infierno.

Ya lo decían en la Bola de Cristal, frente a un rebaño de borricos: “Si no quieres ser como ellos, LEE”.

Podéis ir en paz.


Video ilustrativo: http://www.youtube.com/watch?v=dF3XJtlAPZE&feature=related

martes, 1 de junio de 2010

LA GENERACIÓN ACTUAL DE PADRES GILIPOLLAS


Hermanos, hermanas...

Hoy dedicaremos este sermón a la actual generación de padres, en la cual se haya un alarmante porcentaje de imbéciles que se dedican día tras día y con arduo esfuerzo, a criar tarados emocionales y minusválidos sociales. ¿Cuál es la razón de esto, hermanos? La analizaremos a continuación, aunque antes debemos exponer el problema.

Conozco muchísimo la labor docente, y es precisamente en este campo donde podemos ejemplificarlo a la perfección. Los profesores deben escuchar continuamente las siguientes frases emitidas por estos primates:

* Es que pones mucha tarea, le tienes que poner menos.

* Es muy bueno y muy inteligente, es que le tenéis manía.

* ¿Por qué "le habéis" suspendido?

* No le riñas que se va a traumatizar, es muy sensible.

* Si le separáis de los amigos el próximo curso te abro una querella (esto último aprendido de programas de telecinco).

* ¿Que el niño os levanta la mano y os dice "cabrón"? Es que no le sabéis llevar.

* No es malo, es que es imperastivo (hiperactivo; junto con trauma, conceptos que han aprendido a usar para justificar al hijoputa maleducado de su hijo).


Todo esto acompañado de despropósitos tales como hacer regalos de magnitud suprema por sacar 7 cates, el viaje a Eurodisney por la comunión (no tengo ni puta idea de donde está la relación), fomentar la popularidad del hijo comprando a los amigos con megafiestas de cumpleaños desproporcionadas porque al niño ya lo han convertido a estas alturas en un incompetente en su relación con los demás, reñir al niño que ha intentado sacar un ojo al otro con palabras del tipo "no, cariño, mi cielo, eso no se hace (caricia en la coronilla)"...


Sois la generación de padres permisivos; no imponéis límites (bueno, decís que sí, pero en realidad os los imponen vuestros hijos a vosotros), y premiáis por todo. Además de fabricar tiranos, estaís criando a la próxima generación de debiluchos, llorones, taraditos y manipuladores que van a gastar recursos y comida en el futuro en detrimento de la gente buena.


Os voy a contestar lo que los profesores tienen ganas de deciros y no hacen por educación, mearruedas:


* Es que pones mucha tarea, le tienes que poner menos. El niño llevará la tarea que le ponga el maestro, imbécil. Tú no eres nadie para poner las reglas en el colegio, ponlas en tu casa que es lo que tienes que hacer para que el niño no se monte en la chepa de los demás. Si le sigues sobreprotegiendo será un mierdecilla como tú, que no tolerará el esfuerzo y los demás tendremos que asistirlo siempre.

* Es muy bueno y muy inteligente, es que le tenéis manía.
Tu hijo no es ni tan bueno ni tan listo. ¿Crees que el profesor quiere perder una hora contigo si no fuera para avisarte de algo serio? ¿Qué quieres encima, un video para demostrarte lo cabrón que es tu retoño? Vete al botellón por la noche y míralo, que lo vas flipar. Una vez ví que le enseñaban a una madre la foto de su hijo "endrogándose" y dijo que era un montaje (ay, qué daño ha hecho la TV en España).

* ¿Por qué "le habéis" suspendido?.
¿Le han? Se ha suspendido él solo no estudiando. Además te recuerdo que en clase sueltan frases a los profes como "una tarea de escribir no maestro que estoy cansao". ¿Qué pasa? ue cuando se queja le retiráis el esfuerzo' ¿no? claro.


* No le riñas que se va a traumatizar, es muy sensible. Pues que espabile, porque en esta vida si es sensible le cocinan en el pirolítico que te acabas de comprar con el dinero que te ahorrraste del chequelibro, y se lo comen. Así que no seas negligente.

* Si le separáis de los amigos el próximo curso te abro una querella. (Los Amigos del Tribunal Supremo son los peores).

* ¿Que el niño os levanta la mano y os dice "cabrón"? Es que no le sabéis llevar. Qué chungos los profesores que no se dejan pegar. Así luego cuando tu hijo llega a los 14 te revienta la cara a tí y luego quieres que se movilice el ayuntamiento y los servicios sociales, y el pobre Antoñito el de la droguería que está de vacaciones.

* No es malo, es que es imperastivo. Eso es un chollo que os habéis sacado para justificar vuestra incompetencia y permisividad como padres. Autodiagnóstico y listo, no he sido yo, es que el niño es así. Toma ya, chúpate esa: jugada maestra, máxime cuando te vas a un médico/psiquiatra privado que por una módica cantidad te pone en el informe lo que tú le digas (al más puro estilo picapleitos). Qué manía de convertir a tu hijo en discapacitado... estás defecando en las personas que lo son de verdad.

Hermanos/as, volviendo con vosotros, el consejo para esta ocasión (como siempre) será benévolo para con estos pecadores pero útil para vosotros: compadeceos de estos inútiles y simplemente no sed como ellos, educad a vuestros hijos en valores que les preparen para afrontar esta jungla.

Muchos de los hermanos se preguntarán por qué esta generación sobreprotege a los niños. Es fácil: porque la gran mayoría de ellos los tuvieron por inercia sin haber madurado, los parieron porque tocaba. Igual que se hipotecaron porque tocaba, o se casaron porque tocaba. Es lo que tiene ser primitivos, que no piensas mucho el por qué se hacen las cosas. Aunque sea un comentario fascista, no todo el mundo debería tener hijos. Luego hay más teorías científicas al respecto y muy respetables, pero hoy... me apetece condenar a la ligera a estos chupamelones.

Podéis ir en paz.