Sed bienvenidos...

... los que estáis asqueados de toda la Tontería que nos rodea, los que estáis hasta los cojones/ovarios de aguantar imbéciles e incompetentes, los que tenéis que reventar y no podéis porque vuestra castrante moral judeocristiana os lo prohibe, los que sufríais de pequeños las mofas de seres inferiores, los que esforzándoos no obtenéis recompensa, los que vivís en un mundo que no es para vosotros, los que sabéis parte de la verdad pero os toman por locos, los que necesitáis opinar sin ser juzgados por ignorantes, los que pudiendo cambiar las cosas aún dormimos.

viernes, 26 de abril de 2013

EL MINISTERIO DE INJUSTICIA

Hermanos, hermanas...

Para evaluar hoy el estado de la justicia de España, JUZGUEN ustedes mismos a nuestros jueces...

Sujeto
Delito
Condena
Consecuencias
Farruquito
Homicidio: atropello por conducción temeraria y negación de ayuda a la víctima.
3 años de cárcel
Cumplió 1 año y 2 meses.
Ortega Cano
Homicidio: atropello por conducción temeraria triplicando tasa de alcoholemia.
2 años y 6 meses de cárcel
Recurriendo. En 3 años podrá volver a conducir.
Isabel Pantoja
Blanqueo de millones de euros de dinero público.
2 años de cárcel
Se le perdonó la cárcel
María José Campanario y su puta madre
Falseo documental para recibir una paga vitalicia de 1800 euros de dinero público por discapacidad inexistente
1 año y 11 meses de cárcel
Se le perdonó la cárcel
Emilia Soria
Uso una tarjeta ajena que se encontró para comprar 190 euros de pañales para su hijo.
1 año y nueve meses de cárcel
Hubiese entrado en prisión si no se hubiesen recogido miles de firmas para su indulto.

Ustedes mismos. (Y que conste que no he contado al kamikaze asesino defendido por el bufete del hijo de Gallardón).
Podéis ir en paz.

lunes, 15 de abril de 2013

TRATADO ANTROPOLÓGICO DE LA FERIA DE ABRIL

Hermanos, hermanas...

Hoy apartaremos por una vez el sarcasmo y las ironías para acercarnos a un análisis más moderado sobre la Feria de Sevilla y su relación paralela con los rasgos de la personalidad colectiva del andaluz, más concretamente del occidental.

La Feria es un acontecimiento folclórico que pertenece a las llamadas fiestas de primavera del oeste andaluz, que tienen un marcado carácter profano y orgiástico aunque revestidas muchas de ellas por un tamiz católico pretendido que cae en contradicciones de las que el andaluz no es plenamente consciente, pero que logran disminuir la tensión / culpabilidad de lo erótico-festivo dando un sentido espiritual (como por ejemplo la Semana Santa, El Rocío…). Es decir, que utilizando un significado trascendente, se defiende una explosión barroca de tipo bacanal enfocada íntegramente al placer personal y grupal, pero coexistiendo varias morales que no tenían por qué estar presentes en las fiestas dionisíacas.

 
Carácter privado ambivalente

La Feria de Abril es una fiesta, que aunque defendiéndose pública, no lo es. Es en un 90% privada, siendo casi la totalidad de las casetas o clubes de socios que las mantienen con cuotas, de carácter privado, con la infraestructura y logística necesaria para preservar esta condición. Básicamente el recinto o real de la Feria viene a ser un territorio cedido por el ayuntamiento para que coexistan cientos de locales privados autogestionados por clanes unidos por parentesco o por actividades comunes (cofradías, club de fútbol, peñas…). El mantenimiento de las casetas es posible gracias a estas cuotas del clan, cuyo pago garantiza el derecho y uso del local, estableciendo así el cortafuegos para individuos no afines, o no aceptados por el consenso de la tribu.

El acceso de las personas no pertenecientes a estos grupos es muy limitado, y dicho límite significa la incapacidad de disfrutar de las actividades de redistribución de alimentos y estatus que se efectúa en las casetas. Estos individuos tienen dos opciones para participar del evento: a) ir a una caseta pública de distrito o local de gran tamaño erigido para dar cabida a esta tipología de personas, conservando así el pretendido carácter público y universal de la Feria, donde son frecuentes la pendencia y las disputas, y la liberación de la agresividad junto a la ingesta de sustancias psicotrópicas; o b) ser iniciado en las relaciones de distribución interna de la caseta por el miembro de un clan en calidad de invitado transitorio, y durante ese tiempo ser agasajado con alimento, bebidas alcohólicas, nicotina y relaciones sociales como si fuese un miembro aceptado de la tribu, pero sin derecho de permanencia ni de pertenencia en ella más allá del término del ágape. Los miembros más radicales de la élite de los clanes usan el término tiesos para calificar a los no miembros despectivamente (haciendo referencia a la falta de dinero y estatus).

Llegados a este punto debemos analizar dos cosas: la redistribución del estatus, y la expresión folclórica del carácter colectivo.

 
La redistribución del estatus social

Nos remitiremos aquí a un análisis desde el materialismo cultural de Marvin Harris, para distinguir por un lado lo que el sevillano percibe e interpreta en el evento, y por otro las razones reales que subyacen, que son en su mayoría económicas y de apoyo social.

Desde un punto de vista de un observador externo a la cultura que tratamos, se distinguen ciudadanos de un substrato inferior (invitado) y de otro superior (anfitrión), no teniendo por qué corresponder con la variable “clase económica”, aunque se suele dar correlación notable entre ambas. La pertenencia a un clan no aporta dinero al miembro del club, sino un estatus sobre el que no posee caseta. Convirtiéndose así la caseta en un objeto suntuario, exclusivo, que da el poder de redistribuir riquezas al anfitrión, y vivir familiaridad y camaradería.

El invitado sostiene una actitud agradecida por ser partícipe de la fiesta. El miembro del clan también recibe su honorario en forma de estatus. Véase que el estatus, como hemos señalado otras veces, es un valor fundamental en la cultura andaluza, en tanto que aporta reconocimiento social y apoyo de redes extensas (de ahí la importancia vital de la familia extensa y los valores matriarcales) si se necesitara en momentos de escasez o de economía de subsistencia, de alianzas o de objetivos lucrativos futuros. Así pues, miembros de clanes diferentes se invitan también entre sí para afianzar sus negocios y recordar pactos. Se trata de un comportamiento gregario que se da también en encuentros importantes de las tribus como las uniones conyugales o los ritos de iniciación a los símbolos mistéricos (comuniones, bautizos…), en los que el ágape no se halla enfocado como los miembros de la tribu dicen, a la celebración del momento (cuyo simbolismo, responsabilidades y consecuencias, en su mayoría desconocen), sino al fomento de las alianzas y el estatus. A mayor redistribución de riquezas / alimentos y población a la que se agasaja, mayor el estatus pretendido y reconocido.

 
Expresión de los rasgos colectivos

El carácter andaluz posee múltiples rasgos. Se caracteriza por un locus de control interno para los éxitos o lo considerado como positivo, y un locus externo para los fracasos y lo negativo, como forma individual y grupal de autoprotección. Se trata de una cultura de población altamente extrovertida pero a la vez muy hermética. Esto último encuentra un paralelismo muy significativo en la Feria y otras fiestas, y en el proceder habitual lúdico del andaluz.

El andaluz señala como sus propios fuertes, por norma general los siguientes rasgos: extroversión, apertura, sentido artístico natural, y exaltación de los valores relacionados con la amistad. Tras un análisis de sus actos, sólo el primero (extraversión) corresponde a la realidad. El segundo (apertura) no se corresponde con sus actos sociales. El tercero y cuarto no son significativos o por lo menos no más que en otras culturas, aunque son sobrevalorados e identificados como genuinos de la tierra.

Mientras en culturas como la madrileña o la vasca, la inserción del neófito en el clan es más larga y sometida a tiempo y consenso para acabar desembocando en relaciones de hermandad duraderas y comprometidas, la incorporación en clanes andaluces es rápida, transitoria (por un momento, día o fiesta concreta), intensa y aguda, para desembocar en la frecuente no incorporación o aceptación del nuevo en el grupo hermético. Este grupo hermético suele estar integrado por individuos con lazos ancestrales (familia nuclear o extensa, amigos de infancia y/o reclutados en encuentros orgiásticos de alta significancia para el grupo). Este grupo de amistad sevillano/andaluz suele tener a menudo una función social muy potente con una carga afectiva muy baja o inexistente (aunque sus componentes lo revisten de amaneramientos y formas a menudo teatrales de exaltación para aliviar la tensión de dicho contraste). Ejemplo de dicho proceso es que la supervivencia del clan andaluz occidental es muy longevo debido a que su objetivo es sencillo y directo (fiesta, feria, ingesta de licores, bacanales…) y poco comprometido (no se orienta hacia la ayuda mutua o falla en estas ocasiones salvo contadas excepciones).

La estructura de locales tribales herméticos orientados al estatus y redistribución de alimentos y sustancias internos o privados, con el objeto de mantener el statu quo de las alianzas sociales, basados en grupos de élite cuya función es la estructura de la fiesta en sí con compromisos amistosos de bajo calado, es la expresión folclórica exacta y colectiva del carácter sevillano en particular y del andaluz en general.

Expresiones artísticas y sociales en las danzas y cantos de estas tribus que sostienen de forma consciente estos procesos encubiertos elitistas y herméticos quedan traducidos en manifestaciones como: “Todo el mundo me conoce”, Llegamos y la liamos”, “Todos los días del año, yo soy feliz con mi gente”. Esta expresión “con mi gente” es muy significativa por la frecuencia de aparición en el discurso espontáneo, denotando un carácter privado, endogámico y etnocéntrico que se refleja en otras costumbres puntuales como El Rocío, o crónicas, como las tendencias a valorar lo foráneo haciéndolo fracasar ante lo local, o la baja capacidad para valorar las costumbres extranjeras.

Posiciones de este tipo hace que en esta geografía concurran poblaciones incondicionales de estas costumbres junto con grupos totalmente contrarios.

 
Y que conste que esta vez, no he dicho palabrotas ni he insultado a nadie.

Podéis ir en paz.

martes, 9 de abril de 2013

PUBLICANDO LA VIDA (I)

Hermanos, hermanas...


En esta sociedad mediterránea nuestra que tan a gusto vive entre contradicciones, en la que se manda a la abuela de 80 años a recoger al nieto para cargar la mochila desde el colegio para que no te coja escoliosis el pobre retoño de 12 años, pero se fomenta el gusto cofrade en los chavales por cargar 4 ó 5 pasos de Semana Santa, me preguntan por qué no quiero que me etiqueten en el Facebook, porque no pongo mi nombre en los nicks, por qué no voy soltando fotos de todo lo que hago, o dando mis localizaciones al minuto en el Twitter.

Por mí uno puede poner la foto de su niño el chico en la red, su foto comentando que está ahora mismito en frente de la Torre Eiffel (vamos, que en casa no hay nadie durante algunos días), su idea política radical con su nombre y su careto fotografiado en blanco y negro en postura pseudointelectualpasando por filósofo, o la foto de la juerga de ayer mientras disfrutaba de su baja médica. Incluso dar, si lo estima necesario, los datos varios de otras personas incluyendo a sus queridos familiares. Incluso, además, ejercer su derecho a la libertad y grabarse stripeándose para el nuevo novio mientras se casca el tema (que uno puede ser tonto y hasta gilipollas de torneo, pero oiga, libre ante todo).

Pero hermanos, yo no.

Llámenme conspiranoico o lo que estimen oportuno. No lo haré por dos motivos:

Uno: Ya lo tienen fácil de por sí para rastrearme con el GPS del móvil que me obligan a llevar para vivir en esta sociedad, para saber de mis gustos por lo que compro con mi tarjeta, para saber sobre lo que se rastreando mi carrera, o lo que quieran desentrañar de uno. Encima de que me invaden por el ojete, no les voy a poner la vaselina gratis.

Dos: Paso de dar explicaciones sobre mi vida privada. Esto puede resultar reaccionario a día de hoy e incluso no entenderse. Pero demasiado intentan controlarte ya los cotillas de los compañeros, los jefes en el trabajo, los amigos celosos, o los locos de turno. Cuando la vida de uno es de uno, eso es un tesoro que muy pocos disfrutan ya.

Luego están los peligros típicos como que te expandan por ahí una foto tuya en tetas, o con una papa del quince potando entre dos coches. O peligros más políticos y evidentes. Por ejemplo, cuando cambien las tornas de todos estos derechos y bienestar que tenemos tan bonitos y venga otra cosa, los que tengan las armas de su lado mirarán donde tengan que mirar para ver quién es de su bando y quién no, y fusilar en consecuencia. Eso no queda tan lejos porque se ha hecho siempre. Cuando entró el bando nacional por el sur dando matarile, buscaban en los comentarios de los vecinos, en los registros de la burocracia, en los artículos de periódico, y en todo lo escrito y no escrito. Es lo normal en estos casos.
 

 





En verdad os digo hermanos, que la tecnología no es el demonio. Es una herramienta con alguien malo o bueno manejándola, igualito que la energía nuclear. De todas formas lo que me preocupa no es que detrás de esa herramienta haya un bueno o un malo. Lo que me preocupa (y eso es lo más frecuente en una sociedad como la nuestra) es que haya un tonto.


 

Podéis ir en paz.
 

jueves, 7 de febrero de 2013

PUTA FAMILIA PERFECTA


Hermanos, hermanas... Todos se parten la cara por aparentar ser la familia perfecta, con la pareja perfecta, los niños perfectos. Piensen en la familia típica de los anuncios de la tele, esos que publicitan cualquier cosa bajo una imagen hiperaséptica, antibacteriana, vestidos de blanco reflectante, viviendo en un entorno también blanco, minimalista, sin una puta mancha de nada, todos como con una especie de pijama blanco, y seguramente cagando truños blancos aunque no se vea.
En esa familia aséptica, el padre es muy joven y sexy, fuerte y musculado sin hacerle falta gimnasio, colmado de éxito en su profesión liberal, de rasgos varoniles que rezuman testosterona como para tumbar un mamut de una hostia, pero paradójicamente blandito y cariñoso con los niños, cocinero afanado para su mujer, y amo de casa las 24 horas. La mujer también es sexy (es una puta modelo de lencería), tan joven que parece recién salida del bachillerato pero con dos partos ya en lo alto en los que tuvo la parejita perfecta. Aunque buenorra, es una mujer moderna e inteligente, triunfadora como directiva en su empresa, con valores, con seguridad sin igual, y una animosidad que ya quisiera para sí Marisol cuando se pasó por Río. Han contagiado a sus hijos esa seguridad y esa felicidad por la vida. El niño no tiene ni una tara física aunque su ligero amaneramiento es mirado con ojos progresistas por la familia. La niña, rubia y de ojos azules, es educada para ser femenina y porculera, pero con un gracejo que quita el sentío. Cada cosa en la casa acaba con un chiste blanco, unas sonrisas de ortodoncia americana y blanqueada. Sus muertos.

Te están vendiendo papel higiénico, un yogur para cagar mejor, o unos cereales para el vientre plano sin esfuerzo. Usan eufemismos para no llamar a las cosas por su nombre. Porque imaginen, hermanos, a ese padre recibiendo una cagada de paloma en la coronilla, o a esa madre joven tirándose un cuesco como los de la vida real… No. No puede ser. Y ahí viene el problema…

Me parto de la actitud del personal y sus esfuerzos hercúleos por dejar claro que son la pareja ideal. Somos la pareja perfecta, superfelices, nunca discutimos, superamigos, confi total, te lo juro, la base es la sinceridad, y todo eso. Qué feliz soy yo, qué feliz es ella, follamos todos los días, que bien nos llevamos con los cuñados cuando nos vamos por ahí de copas o de excursión, o cuando me echo unos chistes verdes con mi suegro, el hioputa, entre cañas ahí… jo, menudos somos. Todos escondiendo bajo la alfombra kilos de podredumbre que no airean hasta que un día por la vecina de tu madre te llega la noticia de que fulanito y menganita se separan con guerra de por medio, niños llavero, y cuchilladas por el piso. El día antes eran la puta pareja del siglo, hermanos. Hoy son unos hipócritas a los que el devenir les ha quitado la careta.

Si no discutíais nunca, mala cosa; alguien está perdiendo su personalidad a favor del otro y nunca se aúnan criterios ante las dificultades impepinables de la vida (en el futuro el primero se irá a por tabaco). Si follábais todos los días; o es que estáis enfermos por desajuste hormonal, o tapáis un problema mayor con el triquitraca, o simplemente mentís por aparentar. Si tan pegado estabais a padres y suegros, ¿no sería porque el haber aceptado el coche regalado, el pago de la boda, el amueblado del piso, o el servicio de guardería que os hacen, os ha hecho aceptar también como normal esa dependencia hacia ellos en una relación que llamáis familiar, no siendo más que una sarta de chantajes bidireccionales? Si llevabais tan bien la conciliación laboral ¿no sería porque trabajando a destajo era la única forma de huir de casa? Si tanto decías que tu mujer era la única que te apetecía tirarte ¿no sería que te metías una trola a tí mismo porque no aceptabas la realidad? Eso de estar todo el rato sobremanera animoso delante de los demás ¿no sería porque sabías que tu trabajo es una mierda, tú un fracasado, y que te equivocaste casándote y teniendo hijos porque tocaba según los cánones tradicionales, cuando en realidad te apetecía la vida aventurera, hacer surf y tirarte a todo bicho viviente?

Hermanos… la tele nos dice que seamos como esa familia del anuncio. Pero en verdad os digo que esa falsa limpieza no es más que un producto en el que convertir a los seres queridos. Hay quien ha dejado al novio porque en una cita el kétchup le saltó a la camisa, quitándole todo el glamour. Hay quien tras muchos años, abre el grifo para que el marido no escuche el indigno y sucio chorro de su meado. Todo muy limpio, con relaciones muy desinfectadas, con emociones muy cool, con imagen de triunfo total ante los demás… pero en el centro de la familia promedio, un mojón de vaca inmenso y humeante habita de forma perenne contaminándolo todo.

Ser auténticos cuesta trabajo, hermanos. Muchas veces la verdadera confianza y la sinceridad entre personas que se quieren es dura, no es blanca, a veces sucia e incómoda, otras duele mucho… pero siempre, si somos comprensivos y maduros, es salvadora y agradecida. ¡Un poco de color de verdad en esa casa, coño ya!

Podéis ir en paz.