... los que estáis asqueados de toda la Tontería que nos rodea, los que estáis hasta los cojones/ovarios de aguantar imbéciles e incompetentes, los que tenéis que reventar y no podéis porque vuestra castrante moral judeocristiana os lo prohibe, los que sufríais de pequeños las mofas de seres inferiores, los que esforzándoos no obtenéis recompensa, los que vivís en un mundo que no es para vosotros, los que sabéis parte de la verdad pero os toman por locos, los que necesitáis opinar sin ser juzgados por ignorantes, los que pudiendo cambiar las cosas aún dormimos.
Un misántropo, que paradójicamente, se parte los cuernos en su vida corriente ayudando a que este mundo sea mejor, pero que necesita como terapia descargar toda la rabia en este cubo de mierda para salir adelante, porque en la vida, por desgracia, muy escasos son los que saben escuchar.
@ElPredicador4
(Desde este mes, podrás seguir cada segundo los entuertos, despropósitos y contradioses de los que el reverendo informará a su paso por estas tierras de Dios).
Normas para utilizar el Púlpito
* Los hermanos podrán rajar de lo que quieran sin ser censurados.
* Los hermanos no censurarán ni rebatirán a otros hermanos.
* Para las soluciones dejaremos otros blogs, este es solo para la ira que queramos expresar aunque mañana pensemos más fríamente.
A gobernantes,banqueros, terroristas, aseguradores, políticos y otros delincuentes:
"Esa mañana vi en casa, a través de la tele, los horrendos atentados de Madrid. Soy Técnico en Emergencias de Samer-Protección Civil de Las Rozas. Tras llegar a esta calle pude comprobar la magnitud de la tragedia. Una vez instalados los diferentes mandos del Samur acuerdan con nuestro Jefe trasladar nuestros equipos a la c/Téllez para utilizar el P.M.A. como tanatorio provisional. Sólo puedo trasmitir el HORROR de semejante carnicería al sacar entre los restos de ese tren a 64 personas o lo que quedaba de ellas. ¡HORROROSO! No se me olvidará jamás la imagen de sacar del P.M.A. a un cadáver para ser llevado a una ambulancia y, de repente, sonar el móvil que portaba entre sus ropas. Cuando llegué a la víctima identificada como 'TÉLLEZ 33' salí del P.M.A. (llevaba ya 7 h.) y me puse a rezar."
Al final de todo, toda esa gente sin nombre que utilizáis para exprimir las ganancias, las hipotecas, los votos que os permitan acceder a la corrupción impune, invadir territorios, imponer ideologías, explotar mano de obra, exprimir sus vidas y sus muertes sin remordimiento, usar como conejos de indias y maltratar con tal de dilatar el beneficio y el poder... son los que son capaces de hacer cosas como esta. Cosas que vosotros sólo veréis en películas, cobardes de mierda, que sólo sabéis mentir, poner bombitas, guerrear y acumular.
En la mayoría de los esclavos duerme un héroe, dispuesto a lo que haga falta, a cambiar lo que haga falta. Sólo hay que provocar que despierte.
Yo, un Pepito Pérez cualquiera, desde mi biológica cuna de líquido amniótico, cogito ergo sum…
Saldré de la barriga de mamá; esa señorita que me cuidará y me preparará para que sepa cuidar de mí mismo. Seré autónomo, seguro de mí mismo. Cuando me tope con una dificultad aguantaré la frustración como un campeón porque me ensañarán a afrontar las cosas y convertiré el mal rollo en algo positivo. Me ocuparé en vez de preocuparme. Atajaré los asuntos y no los delegaré en otros. Mi padre y mi madre se llevarán muy bien: se querrán y se respetarán, me darán un ejemplo de cómo actuar, y no se pondrán los cuernos. Me enseñarán a reconocer mis errores y a usar estos para aprender.
En el colegio los compañeros me aceptarán como soy. Los demás niños estarán bien educados, como yo. Así que nos llevaremos muy bien. No me insultarán, ni se meterán conmigo. Todos nos llevaremos como en Barrio Sésamo. Yo sabré arreglar los problemas que tenga con ellos, y ellos arreglarán sus conflictos conmigo hablando, como también sus padres les enseñarán.
En la tele veré programas muy entretenidos y educativos, y no veré una porno ni una tortura hasta que me enseñen a asimilarlo. Veré tertulianos que se arrancarán la piel a tiras, pero mi familia estará ahí y me explicará que es sólo un espectáculo de imbéciles redomados y montajistas. Cuando la tele o la PlayStation me abduzcan, ellos me rescatarán. Seré inmune a los cañonazos de publicidad diaria y no caeré en el consumismo fácil porque tendré iniciativa crítica.
No me darán todo lo que pida. Me regalarán cosas muy chulas en los momentos adecuados, y si me portara como un hijoputa no me regalarán una mierda. Pasarán tres kilos de mí cuando me ponga farruco, y me darán mucho cariñito cuando me lo merezca, aunque siempre sabré que están ahí incondicionalmente.
Tendré un grupo de amigos de puta madre que me aconsejarán bien. Alguno se tirará por el pozo pero yo no lo seguiré. Una chavala que estará buenorra y será muy buena gente saldrá conmigo, y no me dejará por ningún primate peor que yo, alegando lo de “eres mi amigo”. Follaré cuando haya aprendido a disfrutar del sexo y a respetar a la otra persona, por eso no desarrollaré disfunciones ni trastornos raros. No me obligarán ni presionarán para casarme, ni tener hijos. Lo haré porque me dará la gana.
En el trabajo no me emparanoiaré con cualquier comentario de un compañero. No me tocará la moral ningún trepa. Me pagarán un sueldo acorde con mi formación y mi sacrificio estudiantil, porque estudiaré para aprender y no para sacar más nota. No pisaré la cola del paro porque contratarán a los mejores y yo seré uno de ellos.
Mis hijos me querrán tela marinera, me dirán siempre la verdad y yo les creeré. No me utilizarán por el dinero. Nunca me dirán “yo no pedí nacer” ni “vete al carajo, viejo de mierda”. Mi mujer me parecerá siempre apetecible sexualmente, permaneceré en un enamoramiento crónico aún en contra del mandato biológico que tendré como miembro de mi especie. No desearé a otras personas del sexo opuesto (me haré monosexual con todo gusto). Nunca pelearemos, seremos dialogantes, y no tendremos que aparentar ser ante los demás una pareja perfecta porque lo seremos de hecho. Ella no intentará manipularme ni cambiarme, respetará mi libertad. Nos sobrará pasta en fin de mes y ahorraremos. La hipoteca me la quitaré de en medio rápidamente porque los señores del banco serán unas buenas personas que nunca me engañarán y querrán mi bien. Viajaremos y haremos barbacoas en el jardín con los amigos, que siempre responderán, y no tendremos colesterol. Mi familia será como las que en la tele anunciarán el papel higiénico.
De mayor recibiré una pensión que hará justicia a mi contribución a la sociedad. Me cuidarán y me harán sentir útil. No me aburriré en el sofá viendo programas basura.
Nada de cáncer: comeré productos sin mierdas tóxicas y no me fumarán al lado. La palmaré sin dolor. Sin miedo a la muerte. Porque estaré superorgulloso de cómo me ha ido. No podrá irme mejor. Seré el puto amo. Y mis últimas palabras serán “ole mis cojones”.
… En mi cuna uterina pienso en lo que me espera y lo flipo en colores. ¡Qué de puta madre… What a wonderfull world…!
Pienso que ese será mi futuro… mi futuro imperfecto.
De nuevo han venido a esta casa del Señor a revolcarse en la indignación. Revolquémonos pues. Y qué mejor tema que el de los pecadores de los que nos ocupamos hoy. Hasta el otro día pensaba que no había cosa más tonta en el mundo que Justin Bieber. Y es verdad, no la hay. Pero puestos a echar a pelear, echo a los defensores juntaletras metidos a ingenieros lingüísticos de lo políticamente correcto. Me refiero a esos que te obligan a llamarle al guardia forestal, "técnico superior en gestión y organización de recuersos naturales y paisajísticos", o al basurero de toda la vida, "operario del área de eliminación de residuos urbanos sólidos", y todo para que el susodicho se sienta útil y se equipare en valía al licenciado más "doctorizado" de la universidad.
Hace tres semanas lo vi en una noticia: una empresa es multada por el Ministerio de Igualdad con 6500 machacantes por ofrecer un puesto de programador. Hasta ahí ustedes dirán "¿no será que les dan esa pasta a la empresa por dar curro en mitad de esta crisis?". No amigos, han leído correctamente. La explicación la hallaréis en que el motivo de la sanción es que la palabra programador es sexista, de neutro nada de nada. En su lugar la empresa debió haber escrito programador/a. Esa (/a) cuesta más de un millón de pelas.
A la semana siguiente me llega la noticia de unas jornadas que nuestra ínclita Junta de Andalucía ha impartido entre no se qué colectivo administrativo en un hotel de lujo, cuyo cometido es educar a esta jauría de iletrados inmundos que somos el pueblo, para convencernos de las bondades de la nueva política lingüística, a la que le importa un carajo la lingüística pero mira, (por llamarla de alguna forma que quede bien...). Dichas charlas versaban sobre lo asqueroso y machista del lenguaje y aportaba las formas correctas para su uso; véase:
En lugar de "actor": "la persona que actúa" En lugar de "parado": "la persona sin trabajo" En lugar de "expertos": "los profesionales con experiencia" En lugar de "niños": "la infancia" En lugar de "andaluces": "el pueblo andaluz"
Que digo yo que lo mismo lo hacen por lo de la economía del lenguaje, y estamos nosotros aquí cagándonos en ellos. En tu ciudad nunca hay atascos sino "angosturas puntuales en articulaciones estratégicas del viario", y tampoco crisis, sino "desaceleración económica". Está claro que nos hacen falta estos conocimientos, por machistas... nos merecemos tener el cuarto del total del paro de España. Por hijoputas.
Cada vez soporto menos las tonterías y los eufemismos aprobados por decreto para no llamar a las cosas por el nombre. Sobre todo por eso de no ofender. Porque todos sabemos que ahora estamos en la era de ofenderse. Cuando se le dice la verdad a un pavo, por muy asertivamente que lo hagas, el tipo se ofende, sobreactúa una indignación atroz, pronuncia palabras aprendidas de la tele (como difamar, injuria, te denuncio o te pongo una querella... u otras que emplean mal por no tener ni puta idea, como blasfemia o ecuánime), porque basta con que éste crea que le has mirado con el ojo pa´llá para que se acepte a trámite cualquier chorrada. Así es como cualquier jambo de medio pelo te dice "conmigo, chabal, te la tienes que coger con papel de fumar, que no sabes con quien te juegas los cuartos, que soy miembro o miembra de una minoría, gili".
La cosa no es otra que hacer pensar al ciudadano promedio (si es que le queda sapiencia) de la forma en que debe pensar. Hablando de forma determinada, se piensa de forma determinada. Algunos conceptos desaparecen del mundo de lo posible y otros se convierten en correctos. Remítome al Ingsoc de aquella imprescindible novela de política ficción. A buen entendedor...
Por lo tanto, usemos ya el lenguaje políticamente correcto (ese por el que llamamos "persona con sobrepeso u obesidad" al gordo o "leve retraso cognitivo" al tonto del culo, y culminemos - ardo en deseos de probarlo - con un ejemplo:
Forma incorrecta: En mi casa, los niños estudian con ayuda de los padres. Uno quiere ser actor, y la otra quiere ser experta en arquitectura. Estudian mucho porque sienten pena de los parados que hacen cola delante de los administrativos del INEM. Ellos me preguntan si los andaluces no se cansan nunca de ir de culo. Y yo les dije que no. Que los andaluces, la Junta, el Gobierno, y la madre que los parió a todos son así. Gilipollas.
Forma correcta: En mi casa, la infancia estudia con ayuda del padre y de la madre. Uno quiere ser una persona que actúa, y la otra quiere ser una persona con experiencia en arquitectura. Estudian mucho porque sienten pena de las personas sin trabajo que hacen cola delante de los administrativos y administrativas del INEM. Él y ella me preguntan si el pueblo andaluz no se cansa nunca de ir de culo. Y yo les dije que no. Que los andaluces y andaluzas, la Junta, el Gobierno, y la madre y el padre que los parió a todos y a todas son así. Gilipollas y gilipollos.
Detecten ustedes la dificultad de la población media para pronunciar la palabra “pograma”, pero admiren no obstante con que rapidez y soltura te aprende a decir cualquier fulano el término “fibromialgia”, cuando se halla motivación por medio.
En esta cultura nuestra del “tú hazte el tonto”, encontraremos fácilmente multitud de incentivos para hacerse con un diagnóstico de minusvalía, o cualquier trastorno médico o psicológico que a uno le libere del infame e indigno acto de trabajar u otras actividades esforzadas. Como hemos dicho otras veces, el español ya se cree un noble desde la cuna, y currar siempre fue de proletario bajuno.
Estos pecadores dicen que están depresivos cuando en realidad quieren decir deprimidos (esa cuestión lingüística es sumamente importante). Pero “depresión” suena jodido; quiero decir, que suena estupendamente, suena a baja, suena a que le den por culo al tajo que prefiero el sofá. De repente todo Cristo está de baja por depresión. Muy posiblemente sea el tema 2 de las oposiciones a funcionario. Lógicamente las ventajas de estar depresivo-deprimido son lógicas y cuantiosas (de momento, cobrar mientras te rascas).
Los fibromialgiosos que te salen de debajo de las piedras son para echarles de comer a parte. La de gente sensible que hay que convierte en enfermedad sobre papel el típico dolor generalizado de cuerpo debido a no hacer ni puto ejercicio con él. Me duele, ¿dónde?, en tos laos… Claro que sí, así de fácil. Yo me imagino que al que tenga fibro de verdad le hará una gracia loca que se hagan pasar por afectados de esta mierda. Imagínense: hay quien tiene esta enfermedad y además depresión (aderezada con unos poquillos ataques de ansiedad de estos de simularlos y te vienen todos a cuidar y darte agüita), cuando en realidad lo que tienen es los músculos atrofiados del infrauso y la flojera crónica, y un aburrimiento de tres pares por falta de iniciativa, además de ganas de ser el centro de atención y no dar golpe. No hay mejor excusa que fingir una crisis de ansiedad – muy generalizado en la población cañí femenina – para quitarse de en medio las obligaciones y que te den lo que pides; y eso lo sabe hasta la maruja más bordeline del bloque. Pero lo peor es cuando se agencian una paga por ello. Hay gente en silla de ruedas sin piernas ni pensión, mientras muchos de estos pecadores se toman 30 cervezas a costa de nosotros y sin apechugar. Toda esta fanfarria de titiriteros irredentos no tienen alma ni perdón de Dios.
Lo malo es que esto empieza desde que el español es infante. “Mi niño es especial” es una frase tan repetida como “mi niño en verdad es inteligente”. Ahora todos los niños son especiales por muy gilipollas que sean, para los ojos de los padres. Hace unos años fue la dislexia, luego la hiperactividad… después vino el síndrome de Asperger, y ahora el bullying. A cada trastorno que sale hay una caterva de imbéciles que se apuntan a tenerlo, con tal de trabajar menos que el prójimo, dar penita, y engrosar la lista de concursantes del Gran Hermano. Antes los padres soñaban con que sus hijos les salieran bien (formales y limpios), y ahora sueñan con conseguirle al niño una discapacidad que les aporte a los progenitores dos cosas: librarse de la responsabilidad de educar para delegarla en la Providencia, y coger el dinero de las becas por discapacidad (seguramente para renovar la cocina), o lo que es lo mismo, chupar del bote.
Señor… ya se que de vez en cuando me repito con estos temas, pero me preocupa sobremanera los seres con los que estamos poblando el mundo. Llévales a ellos o llévame a mí. Mándanos una señal, un tsunami o lo que tengas a bien para acabar con esto.
Al próximo puto vago que escuche que se coge una baja de tres años porque le duele la barriguilla, le saco los ojos y se los meto por el culo… y de paso ya tiene la primera colonoscopia gratis.
Podéis ir en paz.
(Demostración: banalización de la patología, a cualquier cosa la llaman ansiedad)